De mascotas narco a plaga: los hipopótamos de Escobar serán sacrificados

Los hipopótamos, que pasaron de 4 a más de 150 ejemplares, serán sometidos a un procedimiento de eutanasia supervisado por expertos.

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Autor: Especial
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Lo que comenzó como un capricho del narcotraficante Pablo Escobar terminó convertido en un problema ambiental de gran escala. El gobierno de Colombia tomó una decisión drástica: aplicar eutanasia a cerca de 80 hipopótamos que hoy habitan libremente en el país.

Se trata de animales descendientes de los cuatro ejemplares que Escobar introdujo ilegalmente en los años 80 en su famosa hacienda, y que con el paso del tiempo se reprodujeron sin control hasta convertirse en una especie invasora fuera de África.

Una población fuera de control

Actualmente se estima que existen entre 160 y 200 hipopótamos en territorio colombiano, principalmente en la cuenca del río Magdalena, y las proyecciones son alarmantes.

Sin intervención, la población podría crecer hasta 500 ejemplares en 2030 y cerca de mil en 2035, lo que encendió las alertas de las autoridades ambientales.

El problema no es solo el número: estos animales afectan directamente el ecosistema al contaminar el agua, alterar el suelo y desplazar especies nativas como manatíes y tortugas de río.

La decisión: eutanasia como último recurso

Tras años de debate, el gobierno colombiano optó por una medida extrema: sacrificar a parte de la población mediante métodos controlados, químicos o físicos, bajo protocolos de bienestar animal.

El plan contempla intervenir a unos 80 ejemplares durante 2026, con una inversión cercana a 7 mil millones de pesos colombianos, en un intento por frenar la expansión.

Antes se intentaron alternativas como la esterilización o el traslado a otros países, pero ninguna resultó viable por costos, logística o falta de interés internacional.

Un debate que divide

La decisión ha desatado una fuerte polémica. Mientras expertos ambientales consideran que es una medida necesaria para proteger el ecosistema, activistas y sectores animalistas la califican como cruel e innecesaria.

El dilema es claro: proteger la biodiversidad local o preservar a una especie que, aunque no es originaria, se ha convertido en parte del paisaje colombiano.

Un legado que sigue causando problemas

Más de 30 años después de la muerte de Escobar, su legado sigue generando consecuencias inesperadas.

Lo que alguna vez fue símbolo de exceso y poder terminó convirtiéndose en una crisis ambiental que hoy obliga al país a tomar decisiones radicales.

Y aunque la medida busca frenar el problema, la realidad es contundente:
el daño ya está hecho… y ahora toca contenerlo.

Con información de Latinus y agencias internacionales.

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