Documentos revelan los planes que Isabel II tenía para Andrés
Legisladores británicos habían solicitado la desclasificación de estos documentos tras las acusaciones contra Andrew Mountbatten-Windsor.
Esta semana se publicaron documentos confidenciales del gobierno británico que muestran que la difunta Isabel II estaba “muy interesada” en que su hijo, el entonces príncipe Andrés, asumiera el rol de enviado comercial del Reino Unido.
De acuerdo con una carta oficial incluida en los documentos, el jefe del organismo comercial británico dejó constancia del respaldo de la monarca: “La reina está muy interesada en que el duque de York asuma un papel destacado en la promoción de los intereses nacionales”.
Este señalamiento refuerza la percepción de que Isabel II mantenía una cercanía especial con Andrés, lo que, según críticos, pudo influir en la forma en que se manejaron las controversias en torno a su figura.
Nombramiento bajo cuestionamientos
Legisladores británicos habían solicitado la desclasificación de estos documentos tras acusaciones de que Andrés —hoy conocido como Andrew Mountbatten-Windsor— habría priorizado su relación con el financiero Jeffrey Epstein sobre los intereses del país.
Además, el ministro de Comercio, Chris Bryant, reconoció que no existe evidencia de que se haya realizado un proceso formal de verificación antes de otorgarle el cargo.
“No hemos encontrado evidencia de que se llevara a cabo un proceso formal de debida diligencia o verificación”, señaló en un comunicado, lo que ha intensificado las críticas sobre la transparencia del nombramiento.
Un cargo marcado por la polémica
El entonces príncipe Andrés ocupó el puesto de enviado especial para el comercio internacional entre 2001 y 2011. Sin embargo, su gestión terminó abruptamente en medio de preocupaciones por sus vínculos con figuras controvertidas en países como Libia y Azerbaiyán.
Años después, el escándalo en torno a Epstein —cuyos documentos revelados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos expusieron una red de poder e influencia— volvió a colocar a Andrés en el centro de la polémica. Aunque ha negado reiteradamente cualquier irregularidad, el caso tuvo consecuencias significativas.
En 2025, su hermano, el rey Carlos III, decidió retirarle los títulos reales en un intento por aislar a la monarquía de las repercusiones del escándalo.
Más allá de la figura de Andrés, los documentos han reabierto el debate sobre los límites del poder monárquico y su influencia en decisiones gubernamentales. En Reino Unido, el caso ha alimentado cuestionamientos sobre el llamado “establishment”, integrado por la aristocracia, líderes políticos y grandes empresarios.
Con información de AP
