Donald Trump usa “fake news” para señalar falso fraude electoral
Una investigación de AP revela que los documentos desclasificados por Donald Trump no prueban el fraude electoral de 2020 ni la injerencia extranjera.
El presidente estadounidense Donald Trump presentó documentos desclasificados para denunciar un supuesto fraude electoral en 2020; sin embargo, una revisión de la agencia The Associated Press (AP) descartó la existencia de pruebas o manipulación extranjera.
La Casa Blanca coordinó una sesión informativa previa al discurso televisado en horario estelar, donde el exmandatario aseguró que el material desclasificado constituía una evidencia irrefutable de irregularidades.
A pesar de los señalamientos que apuntaban a una intervención de la República Popular China y al encubrimiento de agencias federales, el análisis periodístico de la documentación —que incluye archivos de investigación, análisis de inteligencia y correspondencia— demostró que las páginas contienen múltiples tachaduras que impiden conclusiones claras, o bien, detallan vulnerabilidades técnicas que ya se encontraban documentadas desde hace años.
David Becker, director ejecutivo del Centro para la Innovación e Investigación Electoral, asistió a la presentación oficial y calificó el anuncio como un fiasco. De acuerdo con las declaraciones del especialista, los archivos presentados por el equipo gubernamental no aportan elementos novedosos que pongan en tela de juicio los resultados de los comicios pasados.
Fakw news y medias verdades: el discurso de Trump
El análisis de la documentación desclasificada expone realidades distintas a las afirmaciones emitidas en el discurso presidencial:
- Vulneración de datos: Trump afirmó que China ejecutó el robo de 220 millones de archivos de votantes estadounidenses. No obstante, los registros de inteligencia indican que dichos datos públicos son comerciales y no hay evidencia de que Beijing los utilizara para alterar la votación.
- Respuesta diplomática: El gobierno chino calificó los señalamientos presidenciales como "infundadas" y "completamente inventadas", rechazando cualquier interferencia en los procesos democráticos de Estados Unidos.
- Padrón electoral: El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) reportó 278,000 extranjeros inscritos en padrones estatales usando el sistema Verificación Sistemática de Extranjeros para la Obtención de Beneficios (SAVE). Sin embargo, no se acreditó que estas personas hayan emitido un voto ilegal, y se constató que dicha base de datos centralizada posee registros desactualizados y errores frecuentes.
- El factor Rusia: Los documentos confirmaron que el Kremlin mantuvo operaciones activas en 2020 con el objetivo de desgastar la candidatura de Joe Biden y favorecer a Trump mediante narrativas sobre la empresa ucraniana Burisma. Rusia figura en los reportes del Consejo Nacional de Inteligencia como la única nación con antecedentes reales de intrusión en sistemas electorales.
- Caso Michigan: Los archivos detallaron una investigación sobre registros de votación cuestionables en 2020 que fue cerrada de forma definitiva por la Oficina Federal de Investigación (FBI) y las autoridades locales tras agotarse las pistas sin identificar delitos penales o riesgos a la seguridad nacional.
Vulnerabilidades y recortes en infraestructura electoral
Trump fundamentó sus acusaciones señalando fallas críticas en la infraestructura de votación frente a posibles ataques cibernéticos externos. Si bien los funcionarios electorales de los diferentes estados reconocen que los sistemas digitales conllevan riesgos implícitos, las autoridades locales mitigan estas amenazas mediante el uso de auditorías, copias de seguridad en papel y estrictos protocolos de seguridad física.
La efectividad de estas salvaguardas contrasta con las decisiones políticas recientes del Ejecutivo. Previamente este mes, Trump removió a integrantes de la comisión electoral federal bipartidista encargada de auditar los sistemas informáticos.
Asimismo, la actual administración aplicó recortes presupuestarios por millones de dólares a la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras (CISA) y ordenó la disolución del grupo de trabajo especial del FBI que investigaba las operaciones de influencia extranjera en el territorio estadounidense.
(Con información de The Associated Press)
