El costo psicológico de vivir en Cuba: crisis llevan a la gente al límite
El deterioro de las condiciones de vida en Cuba, ha obligado a muchas familias a buscar formas de proteger emocionalmente a los más jóvenes.
La falta de electricidad, agua, combustible y alimentos, sumada al deterioro de las viviendas y las dificultades económicas, está provocando un fuerte desgaste emocional entre los habitantes de Cuba.
Una vida cotidiana marcada por la incertidumbre
En una isla de casi 10 millones de habitantes, las noches sofocantes, los apagones, el transporte público limitado y las fallas en las comunicaciones se han convertido en parte de la rutina. Para muchos, la crisis también está afectando su salud emocional y su capacidad para mantener la esperanza.
“Antes había esperanza. Ahora mismo, las personas lo que han perdido es exactamente eso”, explicó la doctora Yomeidis Felicó Riverón, médica de atención primaria que, ante la situación de sus pacientes, ha asumido también un papel cercano al de una psicóloga.
Padres intentan proteger a sus hijos de la crisis
El deterioro de las condiciones de vida también ha obligado a muchas familias a buscar formas de proteger emocionalmente a los menores. Felicó Riverón contó que evita decirle a su hijo cuando no tiene dinero para comprar algo que él quiere.
En lugar de explicarle las dificultades económicas, intenta distraerlo con actividades cotidianas, como jugar, ir al parque o simplemente posponer aquello que no puede comprar.
Apagones y falta de agua agravan la tensión
Los apagones se han intensificado y las interrupciones del servicio eléctrico han llegado a superar las 24 horas diarias en algunas zonas, mientras la falta de electricidad también afecta el suministro de agua.
El deterioro de la infraestructura llevó incluso a la Embajada de Estados Unidos en La Habana a emitir alertas de salud pública. Una de ellas advirtió sobre la inestabilidad creciente del suministro de agua y los largos periodos en los que algunos barrios permanecen sin servicio.
Posteriormente, la representación diplomática alertó sobre un aumento de enfermedades gastrointestinales relacionadas con el deterioro de los sistemas de agua y energía, incluidos casos de E. coli, norovirus y Shigella, entre otros patógenos.
El gobierno cubano, por su parte, atribuye parte de las dificultades al embargo y las sanciones estadounidenses. El canciller Bruno Rodríguez afirmó que entre marzo de 2025 y finales de febrero el impacto de lo que calificó como la “política de estrangulamiento económico de Estados Unidos” superó los 8 mil millones de dólares.
La familia, último refugio emocional
Frente a una realidad cada vez más dura, la familia se ha convertido para muchos en uno de los principales soportes emocionales.
Armando Lafita, de 60 años, recorre las calles de La Habana Vieja con un carrito lleno de flores que intenta vender para sobrevivir. Aunque en ocasiones regresa a casa sin haber realizado una sola venta, su hijo de 19 años es una de las razones que lo mantienen en pie.
La misma sensación acompaña a José Manuel Borroto Díaz, de 70 años, y a su madre, Teresita del Rosario González Ricardo, de 93. Ambos aseguran que contar el uno con el otro les permite seguir adelante pese a las dificultades.
Con información de AP
