El horario de verano regresa a EU: cambios en el sueño y soluciones
A nivel global, decenas de países también aplican el horario de verano, aunque con distintas fechas de inicio y final.
La mayor parte de Estados Unidos adelantará su reloj el domingo con la llegada del horario de verano, un cambio que implica perder una hora de sueño y que, según especialistas, puede tener efectos más profundos que la simple sensación de cansancio al día siguiente.
El ajuste ocurre a las 2:00 de la madrugada, momento en el que los relojes se adelantan una hora. Aunque para muchos se trata de un ritual anual, diversos estudios sugieren que la alteración del sueño y del reloj biológico podría impactar la salud durante días o incluso semanas.
A nivel global, decenas de países también aplican el horario de verano, aunque con distintas fechas de inicio y final. El ajuste se revertirá el 1 de noviembre, cuando los relojes se atrasen una hora para volver al horario estándar.
Un cambio que altera el reloj biológico
El horario de verano provoca mañanas más oscuras y tardes con más luz. Este cambio modifica el ritmo circadiano, el sistema interno que regula los ciclos de sueño y vigilia a lo largo de aproximadamente 24 horas.
El cerebro ajusta este reloj principalmente a partir de la exposición a la luz. La luz de la mañana ayuda a activar el organismo, mientras que al caer la noche aumenta la producción de melatonina, la hormona que induce el sueño. Sin embargo, cuando hay más luz por la tarde —como ocurre con el horario de verano— el aumento de melatonina se retrasa y el cuerpo tarda más en prepararse para dormir.
La falta de sueño se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, obesidad y otros problemas de salud. Además, el ritmo circadiano también influye en la presión arterial, la frecuencia cardíaca, las hormonas del estrés y el metabolismo.
Impactos inmediatos en la salud
Algunos estudios han detectado efectos inmediatos tras el cambio de hora de primavera. Investigaciones sobre accidentes de tránsito en Estados Unidos han encontrado que los choques automovilísticos mortales aumentan temporalmente durante los primeros días posteriores al ajuste, especialmente por la mañana, cuando las personas aún lidian con la falta de sueño.
También se han observado posibles efectos cardiovasculares. La Asociación Estadounidense del Corazón señala estudios que sugieren un aumento en los infartos el lunes posterior al inicio del horario de verano, así como más casos de accidentes cerebrovasculares durante los dos días siguientes.
Aunque los especialistas aún investigan las causas exactas, creen que el cambio abrupto del ritmo circadiano podría agravar factores como la hipertensión en personas con mayor riesgo.
Cómo facilitar la adaptación
Especialistas en sueño recomiendan algunas medidas sencillas para adaptarse al nuevo horario:
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Exponerse a la luz solar temprano por la mañana durante la primera semana ayuda a reajustar el reloj interno del cuerpo.
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Adelantar gradualmente rutinas diarias como la cena o el ejercicio envia señales al organismo de que es momento de adaptarse al nuevo horario.
En cambio, las siestas largas, la cafeína por la tarde y la exposición a la luz de dispositivos electrónicos por la noche pueden dificultar el proceso.
Cada año resurge el debate sobre si Estados Unidos debería eliminar el cambio de horario. Antes de iniciar su segundo mandato, el presidente Donald Trump prometió acabar con esta práctica. En el Congreso, un proyecto bipartidista conocido como la Ley de Protección del Sol busca establecer de manera permanente el horario de verano, pero la iniciativa se ha estancado repetidamente.
Sin embargo, varios expertos en salud consideran que esa no sería la mejor solución. Organizaciones médicas sostienen que lo más adecuado para el organismo humano sería mantener el horario estándar durante todo el año, ya que se alinea mejor con la luz natural del sol y con el funcionamiento biológico del cuerpo.
Con información de AP
