Epstein persigue a Pam Bondi: una salida marcada por la desconfianza
La gestión de Bondi como secretaria de Justicia quedó marcada por documentos que prometían revelar información sobre la red de Jeffrey Epstein.
La gestión de Pam Bondi como secretaria de Justicia de Estados Unidos quedó marcada por una controversia persistente: los llamados “archivos Epstein”, un cúmulo de documentos que prometían revelar información sobre la red del financiero Jeffrey Epstein.
Lejos de disiparse, el tema terminó por perseguirla hasta su salida del cargo, anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump.
Desde su llegada al Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés), Bondi generó altas expectativas entre sectores conservadores, investigadores independientes y víctimas que buscaban transparencia. Para algunas denunciantes, como Jess Michaels, su nombramiento representaba la posibilidad de justicia.
“Pensé ‘Bueno, quizá una mujer que asuma este cargo consiga, por fin, que se sepa la verdad’. Tenía esta oportunidad de ser una heroína y de hacer realmente lo correcto por las sobrevivientes de violencia sexual y trata. Y eligió no hacerlo”, lamentó tras su salida.
PROMESAS QUE ENCENDIERON LA EXPECTATIVA
En febrero de 2025, recién asumida, Bondi aseguró que pronto se divulgaría información relevante sobre Epstein. Incluso afirmó en televisión que los documentos estaban “en su escritorio”, lo que alimentó versiones sobre una supuesta “lista de clientes” vinculados a la red de trata.
El entusiasmo inicial derivó en un acto simbólico: la entrega de carpetas tituladas “Archivos Epstein: Fase 1” a creadores de contenido afines. Sin embargo, la estrategia se volvió en su contra cuando se descubrió que gran parte del material ya era público.
EL GIRO QUE DESATÓ CRÍTICAS
Meses después, en julio de 2025, el Departamento de Justicia dio marcha atrás. En un memorando, señaló que no se publicarían más documentos, argumentando la protección de víctimas y la falta de pruebas para nuevas investigaciones. También negó la existencia de la famosa “lista de clientes”.
El cambio generó críticas no solo de la oposición, sino también de sectores conservadores que inicialmente respaldaban a Bondi. A pesar de ello, Trump defendió a su funcionaria y minimizó el tema, sugiriendo que era momento de “pasar página”.
PRESIÓN POLÍTICA Y PUBLICACIONES INCOMPLETAS
La controversia escaló en noviembre, cuando el Congreso aprobó una ley para obligar la divulgación de los archivos. El caso volvió al centro del debate público, con menciones a figuras como Bill Clinton y el expríncipe británico Andrew Mountbatten-Windsor, aunque sin acusaciones formales en su contra por parte de denunciantes.
En diciembre de 2025, el Departamento de Justicia publicó un primer lote de documentos. Aunque incluían material inédito, no revelaban información sustancial, lo que desató acusaciones de encubrimiento tanto de demócratas como de republicanos.
REVELACIONES, DAÑOS Y MÁS POLÉMICA EN 2026
La situación alcanzó su punto crítico en enero de 2026, cuando se liberó una gran cantidad de archivos adicionales. Los documentos expusieron redes de poder y relaciones cercanas a Epstein, provocando consecuencias para algunas figuras influyentes.
No obstante, la publicación también fue duramente cuestionada por incluir información personal de víctimas, mientras se mantenían censurados otros datos importantes. La abogada Gloria Allred acusó a Bondi de traicionar la confianza de las afectadas.
En febrero, Bondi compareció ante el Congreso estadounidense, donde defendió su gestión y rechazó disculparse directamente con las víctimas. Un mes después, el Comité de Supervisión la citó formalmente, en una señal de descontento bipartidista que evidenció el desgaste de su liderazgo.
UN LEGADO BAJO CUESTIONAMIENTO
La salida de Bondi no ha cerrado la herida. Para víctimas como Michaels y Annie Farmer, el problema va más allá de una sola funcionaria: refleja fallas estructurales en el sistema judicial estadounidense.
Por ahora, el cargo queda en manos interinas de Todd Blanche, aunque persisten las dudas sobre si habrá un cambio real en el manejo del caso.
Mientras tanto, los archivos de Epstein continúan siendo un símbolo de promesas incumplidas, opacidad institucional y una búsqueda de justicia que, para muchas víctimas, sigue sin respuesta.
Con información de AP
