Escala tensión entre Pakistán y Afganistán: ataques y acusaciones
El ejército paquistaní lanzó las primeras horas de este sábado nuevos ataques contra instalaciones militares en el interior de Afganistán.
La tensión entre Pakistán y Afganistán escaló este sábado a uno de sus puntos más críticos en años, con ataques aéreos, artillería pesada y acusaciones cruzadas que ambas partes describen ya como una “guerra abierta”.
Bombardeos nocturnos y cifras en disputa
El ejército paquistaní, respaldado por aviación y artillería, lanzó durante la noche y las primeras horas de este sábado nuevos ataques contra instalaciones militares en el interior de Afganistán. Islamabad sostiene que la ofensiva es una respuesta directa a un amplio ataque transfronterizo afgano ocurrido el jueves.
Según autoridades paquistaníes, más de 300 fuerzas afganas habrían muerto desde el inicio de los combates. El ministro de Información, Attaullah Tarar, elevó el sábado la cifra a 331 fallecidos y más de 500 heridos. También afirmó que fueron desmantelados 102 puestos militares afganos, capturados 22 y destruidos 163 tanques y vehículos blindados en 37 ubicaciones.
Kabul rechazó categóricamente esos datos. El portavoz adjunto del gobierno afgano, Hamdullah Fitrat, calificó las cifras de “falsas” y denunció que los bombardeos impactaron zonas civiles en las provincias de Paktika, Khost, Kunar, Nangarhar y Kandahar, así como campamentos de refugiados en Torkham. Según su versión, al menos 52 personas murieron —la mayoría mujeres y niños— y 66 resultaron heridas.
Las cifras de víctimas proporcionadas por ambas partes no han podido ser verificadas de forma independiente.
El origen de la escalada
El actual ciclo de violencia comenzó tras un ataque aéreo paquistaní el domingo pasado en territorio afgano. Islamabad aseguró que su objetivo era el TTP, siglas del Tehrik-e-Taliban Pakistan, un grupo insurgente proscrito que combate al Estado paquistaní y que mantiene vínculos con los talibanes afganos, aunque opera de forma independiente.
Kabul sostiene, en cambio, que en ese bombardeo solo murieron civiles. El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Mohammad Asif, fue contundente el viernes: “Nuestra paciencia se agotó. Ahora hay una guerra abierta entre nosotros”.
Por su parte, el portavoz del gobierno afgano, Zabihullah Mujahid, declaró que los ataques contra objetivos militares paquistaníes buscan enviar “un mensaje de que nuestras manos pueden llegar a sus gargantas y que responderemos a cada acto malvado de Pakistán”, acusando a Islamabad de no apostar por el diálogo.
Contraataques y desplazamientos
El Ministerio de Defensa afgano informó que durante la noche del sábado sus fuerzas atacaron bases militares paquistaníes en Miranshah y Spin Wam, donde —según Kabul— destruyeron instalaciones y causaron numerosas bajas.
Pakistán situó sus propias pérdidas en 12 soldados muertos, 27 heridos y uno desaparecido. Afganistán, en contraste, afirmó que 55 soldados paquistaníes murieron en sus ofensivas. La prensa estatal paquistaní reportó que la fuerza aérea realizó ataques dirigidos contra instalaciones militares clave en el este afgano, insistiendo en que no se apunta a civiles.
Mientras tanto, cientos de residentes cercanos al paso fronterizo de Torkham han huido ante el recrudecimiento de la violencia. En paralelo, Pakistán ha deportado a decenas de refugiados afganos hacia esa zona. Algunos, como Ejaz Ul Haq, aseguran que no pueden regresar a Afganistán debido a los combates y enfrentan escasez de alimentos en pleno mes de Ramadán.
Llamados a la mediación
Las tensiones entre ambos países llevan meses en aumento. Desde octubre, cuando decenas de soldados y civiles murieron en enfrentamientos fronterizos, los intentos de alto el fuego han sido frágiles. Un cese de hostilidades mediado por Qatar logró frenar temporalmente los combates, pero las rondas de diálogo celebradas en Turquía en noviembre no derivaron en un acuerdo duradero.
En las últimas horas, varios países —entre ellos Turquía, Arabia Saudí, Qatar y China— han reactivado esfuerzos diplomáticos para contener la escalada. El ministro de Estado de Qatar, Mohammed bin Abdulaziz Al-Khulaifi, sostuvo conversaciones telefónicas con los cancilleres de ambos países para intentar reducir las tensiones.
Con información de AP
