España desafía a EU: ‘no vamos a ser cómplices de algo que es malo’
Hoy, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, volvió a marcar distancia frente a la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel en Irán.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, volvió a marcar distancia frente a la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel en Irán y rechazó cualquier colaboración que implique una escalada bélica en Medio Oriente.
Lo hizo pese a la amenaza del mandatario estadounidense, Donald Trump, de cortar el comercio con España si Madrid no permite el uso de bases militares conjuntas para operaciones contra Teherán.
ESPAÑA PONE SU DISTANCIA
En un discurso televisado, Sánchez declaró que España no será cómplice de algo que va en contra de los valores e intereses nacionales.
“No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”.
La tensión se disparó después de que España rechazara autorizar el uso de las bases de Rota y Morón, instalaciones compartidas con Estados Unidos pero bajo mando español. Trump reaccionó el martes con una advertencia directa: podría poner fin al comercio bilateral e incluso utilizar las bases “si quiere”, al margen del consentimiento español.
No obstante, el impacto real de una eventual ruptura comercial no está claro. España es miembro de la Unión Europea, que negocia la política comercial en nombre de sus 27 Estados. Bruselas respondió con un mensaje de respaldo. El portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, aseguró que el bloque mantiene “plena solidaridad” con España y que está listo para actuar si es necesario para salvaguardar los intereses comunes.
TEMOR A OTRO “ATOLLADERO” MILITAR
Sánchez advirtió que la ofensiva contra Irán podría convertirse en un nuevo conflicto prolongado, evocando las intervenciones estadounidenses en Irak y Afganistán.
“Estamos jugando a la ruleta rusa con millones de vidas”, alertó
Desde Washington, la amenaza comercial encaja con la estrategia habitual de Trump de utilizar aranceles o embargos como herramienta de presión política. Aunque la Corte Suprema de Estados Unidos anuló recientemente sus amplios aranceles globales al considerar que los poderes de emergencia no permiten imponer gravámenes generalizados de forma unilateral, el mandatario sostiene que conserva autoridad para aplicar embargos a gran escala.
ECONOMÍA BAJO LA LUPA
En Madrid, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, intentó rebajar la tensión. En declaraciones a la emisora Cadena Ser, aseguró que, más allá de las declaraciones de Trump, “no hay ninguna actuación sobre la mesa” y transmitió un mensaje de tranquilidad.
Los principales grupos empresariales —CEOE, CEPYME y ATA— expresaron su preocupación y recordaron que Estados Unidos es un “socio fundamental desde el punto de vista económico y político”. Sin embargo, los datos sugieren una exposición relativamente limitada.
Según el Banco de España, el comercio bilateral representa el 4,4% del PIB español, frente al 10,1% del conjunto de la UE. Las exportaciones de bienes a Estados Unidos equivalen al 1% del PIB, unos 16.000 millones de euros, lo que sitúa a ese país como el sexto mayor mercado para los productos españoles. Entre las principales ventas destacan farmacéuticos, aceite de oliva, gas refinado y transformadores eléctricos.
Con información de AP
