Gisèle Pelicot expone detalles de su abuso en su nuevo libro
En ‘Un himno a la vida. La vergüenza tiene que cambiar de lado’, comparte detalles de la pesadilla que vivió a manos de su entonces esposo, Dominique Pelicot.
Gisèle Pelicot comparte por primera vez, fuera de los tribunales, los detalles del horror que vivió a manos de su entonces esposo, Dominique Pelicot, responsable de que abusaran sexualmente de ella durante años sin su conocimiento.
Gisèle expone su historia en Un himno a la vida. La vergüenza tiene que cambiar de lado, libro del que el diario Le Monde publicó extractos esta semana, y en su primera serie de entrevistas desde el histórico juicio que concluyó en diciembre de 2024.
Abusos contra Gisèle Pelicot fueron planeados por su pareja
Los recuerdos se remontan al 2 de noviembre de 2020, el día en que “su mundo se vino abajo”. Dominique Pelicot había sido citado por la policía tras ser sorprendido grabando clandestinamente bajo las faldas de mujeres en un supermercado. Gisèle lo acompañó, sin sospechar que en esa oficina descubriría que el hombre al que describía como “un tipo estupendo” la había convertido en víctima involuntaria de sus perversiones.
“Voy a mostrarle fotos y videos que no le van a gustar”, le advirtió el agente Laurent Perret, según relata en el libro. La primera imagen mostraba a un hombre violando a una mujer inconsciente, recostada de lado, con un liguero.
“Esa de la foto eres tú”, le dijo el policía.
Siguieron más imágenes y videos: una colección que su esposo había grabado durante años. En ellos, Gisèle aparecía drogada, inconsciente, mientras hombres desconocidos la violaban en su propia casa. Dominique adulteraba su comida y bebida para dejarla indefensa y registrar los abusos.
“No reconocía a los individuos. Ni a esa mujer. Tenía la mejilla muy flácida. La boca muy floja. Era una muñeca de trapo”, escribe. “Mi cerebro dejó de funcionar en la oficina del sargento adjunto”.
Abuso sexual en Francia: el caso Pelicot
El caso conmocionó a Francia y abrió un debate nacional sobre la cultura de la violación. La decisión de Pelicot de exigir un juicio público fue clave. El proceso concluyó con la condena de 51 acusados: Dominique Pelicot y otros 49 hombres fueron hallados culpables de violaciones y agresiones sexuales cometidas durante casi una década. Otro acusado fue condenado por drogar y violar a su propia esposa con ayuda del principal agresor.
Dominique Pelicot recibió la pena máxima: 20 años de prisión.
En su libro, Gisèle explica por qué rechazó un juicio a puerta cerrada. Aceptarlo, dice, habría protegido a sus abusadores y la habría dejado “rehén de sus miradas, sus mentiras, su cobardía y su desprecio”.
“Nadie sabría lo que me habían hecho. Ni un solo periodista estaría allí para escribir sus nombres junto a sus delitos. Sobre todo, ninguna mujer podría entrar y sentarse en la sala del tribunal para sentirse menos sola”, afirma.
Hoy, a los 73 años, Pelicot reconoce que quizá no habría tenido la misma determinación siendo más joven.
“Hubiera temido las miradas”, escribe, esas miradas que —dice— han marcado a las mujeres de su generación: las que juzgan, cosifican, halagan o avergüenzan, y que pretenden definir cuánto vale una mujer.
Con información de AP
