Japón reelige a su primera ministra Sanae Takaichi este miércoles
Sanae Takaichi pretende sostener normas tradicionales como la práctica —muy criticada— que presiona a las mujeres a cambiar de apellido al casarse.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, fue reelegida este miércoles 18 de febrero por el Parlamento para encabezar su segundo gobierno, tras una contundente victoria electoral que refuerza su agenda de giro a la derecha.
La reelección —considerada un trámite— le permite capitalizar una supermayoría en la cámara baja y mantener sin cambios a su gabinete, con la mira puesta en reformas de seguridad, economía y valores sociales.
Al frente del gobernante Partido Liberal Democrático, Takaichi busca aprovechar el control de dos tercios de los 465 escaños de la cámara baja, una ventaja crucial que habilita a su coalición a imponer leyes incluso si son rechazadas por la cámara alta. Entre sus prioridades figuran el fortalecimiento del poder militar, un mayor gasto público y la defensa de políticas sociales conservadoras.
LA FUERZA DE UNA SUPERMAYORÍA
Con esa aritmética parlamentaria, el oficialismo domina los comités estratégicos y acelera la agenda legislativa. Takaichi pretende endurecer la política migratoria, ampliar las ventas de armas, reforzar la capacidad militar y sostener normas tradicionales como la sucesión imperial exclusivamente masculina y la práctica —muy criticada— que presiona a las mujeres a cambiar de apellido al casarse.
Su anhelo de revisar la Constitución pacifista de posguerra, redactada bajo tutela estadounidense, podría quedar en pausa ante urgencias económicas y demográficas.
CORTEJO A WASHINGTON Y MANO DURA CON CHINA
En política exterior, Takaichi maniobra para concretar una cumbre el próximo mes con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien la respaldó antes de los comicios. Horas antes de la reelección, el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, anunció que Japón aportará capital a tres proyectos dentro de un paquete de inversión de 550.000 millones de dólares comprometido en octubre.
Takaichi ha adoptado un tono firme frente a China. En noviembre sugirió una posible intervención japonesa si Beijing actuara militarmente contra Taiwán, lo que derivó en represalias diplomáticas y económicas. Tras la victoria electoral, expertos anticipan una postura aún más beligerante.
La mandataria también busca respaldo para visitar el controvertido Santuario Yasukuni, gesto que vecinos asiáticos interpretan como falta de remordimiento por el pasado bélico.
INMIGRACIÓN Y VALORES TRADICIONALES
En el frente interno, la primera ministra impulsa reglas más estrictas para inmigración y extranjería, con controles reforzados sobre residencia permanente, naturalización y cumplimiento fiscal.
En lo social, defiende valores familiares tradicionales: apoya la sucesión imperial masculina, se opone al matrimonio igualitario y rechaza reformar la ley civil para permitir apellidos separados en el matrimonio. En su lugar, propone ampliar el uso de apellidos de soltera como alias, una salida que activistas consideran insuficiente.
Con una base parlamentaria sólida y una agenda ambiciosa, Takaichi inicia su segundo mandato decidida a reconfigurar el rumbo de Japón en seguridad, economía y valores, en un entorno regional y global cada vez más tenso.
Con información de AP
