ONU alerta por asesinatos de defensores de derechos humanos en Colombia
Además de los asesinatos, la ONU ha registrado más de 2 mil agresiones desde 2022, principalmente amenazas.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha solicitado reforzar la protección de los defensores de derechos humanos en Colombia, tras verificar al menos 972 homicidios entre 2016 y 2025, además de documentar miles de amenazas y ataques sistemáticos.
‘ES DESGARRADOR’, AFIRMA VOLKER TÜRK
En un comunicado el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, declaró:
“Es desgarrador que Colombia siga siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser defensor de derechos humanos. Aún queda mucho por hacer”.
De acuerdo con el informe de la Oficina de la ONU Derechos Humanos, la violencia ha mostrado un “aumento progresivo” desde la firma del acuerdo de paz en 2016 con la entonces guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Pese a la desmovilización de este grupo, otros actores armados —incluidas disidencias— ocuparon territorios estratégicos.
CONFLICTOS ARMADOS E IMPUNIDAD
El documento advierte que esta violencia no es coyuntural, sino resultado de factores estructurales como conflictos armados persistentes, economías ilícitas (narcotráfico, minería ilegal y trata de personas), débil presencia estatal, impunidad y estigmatización.
Las cifras reflejan una tendencia preocupante: de 61 asesinatos en 2016, se pasó a un promedio cercano a 100 casos anuales entre 2019 y 2021, con un pico en 2022, cuando se registraron 117 homicidios. Entre 2022 y 2025, la mayoría de los presuntos responsables serían actores armados no estatales, seguidos por organizaciones criminales y otros grupos de poder.
Además de los asesinatos, la ONU ha registrado más de 2 mil agresiones desde 2022, principalmente amenazas. Sin embargo, advierte que estos datos representan solo una “fracción” de la realidad, debido a la falta de un sistema estatal unificado para documentar estos ataques.
“Aunque estas formas de violencia son menos visibles que los homicidios, resultan efectivas para el silenciamiento y desestructuración de los procesos organizativos en defensa de los derechos humanos”, señala el informe.
LAS PRINCIPALES VÍCTIMAS
Los principales blancos de esta violencia son líderes comunitarios, integrantes de juntas de acción comunal, campesinos, defensores ambientales, miembros de la comunidad LGBTIQ+ y actores políticos locales. La ONU subraya que se trata de personas con fuerte incidencia en sus comunidades, clave para la cohesión social y la gobernanza territorial.
El organismo también alertó sobre el impacto desproporcionado en pueblos indígenas, cuyos líderes enfrentan no solo asesinatos, sino también coerción, imposición de normas y despojo territorial ligado a economías ilegales.
Ante este panorama, la ONU urgió al Estado colombiano a consolidar políticas públicas eficaces y articuladas, así como a combatir la impunidad mediante investigaciones que permitan identificar a los principales responsables. De no atender las causas estructurales, advierte, la violencia continuará con un “impacto devastador” sobre la defensa de los derechos humanos en el país.
Con información de AP
