Parlamento de Japón blinda sucesión masculina de la familia imperial
Este viernes, se aprobó una revisión de la Ley de la Casa Imperial, que reafirma que sólo los hombres de linaje paterno podrán acceder al trono japonés.
El Parlamento de Japón aprobó este viernes una revisión de la Ley de la Casa Imperial, vigente desde el siglo XIX, que reafirma que sólo los hombres de linaje paterno podrán acceder al Trono del Crisantemo.
La reforma busca preservar la línea sucesoria masculina, pero también reavivó las preocupaciones sobre el futuro de una familia imperial cada vez más reducida y envejecida.
Japón blinda la sucesión masculina al trono
Las modificaciones permitirán la adopción de parientes varones lejanos de la familia imperial para que puedan engendrar futuros herederos, además de autorizar que las princesas conserven su estatus real tras casarse con plebeyos.
Lla norma mantiene intacta la prohibición de que una mujer ocupe el trono, pese a que la princesa Aiko, de 24 años, hija del emperador Naruhito, es una de las figuras más populares de la monarquía japonesa.
Actualmente, solo cinco de los 16 miembros adultos de la familia imperial japonesa son hombres y el príncipe Hisahito, de 19 años, es el único heredero varón de su generación. Tras él, la línea sucesoria recae en un tío del emperador de 90 años, un panorama que ha alimentado las dudas sobre la viabilidad del sistema.
Hombres primero, mujeres después: la realidad de la ‘sangre real’ en Japón
Especialistas consideran que la reforma prioriza la continuidad del linaje masculino por encima de una eventual apertura a las mujeres.
El experto en monarquía Hideya Kawanishi, de la Universidad de Nagoya, afirmó que la medida busca impedir que Japón tenga una emperatriz reinante y preservar la tradición sucesoria “a toda costa”, en medio de un debate que divide a conservadores y a quienes impulsan una modernización de la institución imperial.
“Es una declaración para impedir que haya mujeres monarcas (...) y para defender el linaje masculino a toda costa”, subrayó Kawanishi. “No pueden decir que es chovinismo masculino, así que lo llaman tradición”.
Con información de AP
