Surge súper pandilla en EU: MS-13 y Calle 18 bajo la mafia mexicana
La policía de Los Ángeles confirmó que esta coalición criminal se sostiene en un pacto de no agresión impuesto desde las cárceles.
En el sur de California, las pandillas MS-13 y Calle 18 —enemigos jurados durante décadas— han dejado atrás su rivalidad para integrarse en lo que investigadores describen como una “súper pandilla”, bajo el control directo de la mafia mexicana.
La policía de Los Ángeles confirmó que esta coalición criminal se sostiene en un pacto de no agresión impuesto desde las cárceles, con el objetivo de maximizar ganancias y reducir la violencia callejera que atrae la atención policial. El resultado ha sido una estructura más organizada, con operaciones que incluyen narcotráfico, extorsión, tráfico de personas y un negocio emergente que ya compite con las drogas en rentabilidad: los casinos clandestinos.
“Las pandillas que tenían disputas previas entre sí o que históricamente no se llevaban bien están trabajando juntas”, explicó el capitán Ahmad Zarekani, jefe de la División de Pandillas y Narcóticos del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD).
Según el mando policial, la mafia mexicana no solo arbitra la tregua, sino que ha establecido vínculos directos con cárteles del narcotráfico, reforzando la cadena de suministro y distribución.
DE LA VIOLENCIA EXTREMA AL MODELO EMPRESARIAL
La MS-13 es considerada una de las pandillas más violentas de Estados Unidos, responsable de asesinatos particularmente brutales, como los llamados “asesinatos de la montaña”, donde las víctimas fueron desmembradas con machetes.
La Calle 18 (18th Street), surgida en Los Ángeles en la década de 1960, evolucionó hasta convertirse en una organización multinacional implicada en ejecuciones de policías y ataques incendiarios contra edificios habitacionales. Hoy, sin embargo, ambas operan bajo una lógica distinta.
“Están más organizados que nunca y ahora actúan como empresas comerciales”, afirmó Zarekani.
Hugo Ayón, detective del LAPD con 26 años de experiencia en investigaciones de pandillas, señaló que los rumores de un tratado de paz comenzaron a circular tras el fin de la pandemia, en 2022.
“La mafia mexicana salió a decir: ‘No más peleas callejeras’, porque eso afecta el resultado final”, dijo.
UN TERRITORIO UNIFICADO Y MILES DE MIEMBROS
La alianza se extiende a lo largo de unos 384 kilómetros, desde Bakersfield hasta la frontera sur de California, cerca de Chula Vista. Solo en Los Ángeles se estima que hay más de 100 mil pandilleros, y aproximadamente un tercio colabora con grupos rivales afiliados a los Sureños, bajo el mismo paraguas criminal.
Cuando surgen conflictos entre barrios, la violencia es sofocada rápidamente. “La práctica de salir a cazar a tus rivales fue prohibida”, explicó Ayón. La razón es simple: la violencia perjudica las ganancias, y hoy las pandillas están ganando más dinero que nunca.
LAS “CASITAS”, EL NUEVO MOTOR DEL DINERO ILEGAL
Aunque el narcotráfico y la extorsión siguen siendo pilares financieros, los casinos clandestinos —conocidos como “casitas”— se han convertido en una fuente clave de ingresos. Instalados en departamentos vacíos o locales comerciales, estos espacios reúnen máquinas tragamonedas y juegos de mesa que pueden generar más de 10 mil dólares por semana.
En estas operaciones participan pandilleros de distintos grupos, cada uno con un rol específico.
“Puede haber uno de Avenues haciendo seguridad, uno de la MS-13 como cajero y otro de la Calle 18 recogiendo el dinero”, detalló Ayón. Todos, bajo el mando de la mafia mexicana.
El aumento de efectivo ha traído consigo mayor poder e influencia. Investigadores aseguran haber escuchado rumores de pagos a funcionarios públicos, un esquema que recuerda a las prácticas de la mafia italiana tradicional.
¿UNA BATALLA PERDIDA?
Para Ayón, no existe una solución única. Propone contratar más oficiales, un cambio de enfoque político y una atención renovada a la salud mental y a la reforma del sistema de justicia penal.
“¿Estamos perdiendo la batalla? Me gustaría pensar que no”, dijo. “Pero apenas nos mantenemos a flote y nos estamos cansando”.
Mientras tanto, la “súper pandilla” continúa consolidándose, silenciosa y rentable, en una ciudad donde la tregua criminal ha resultado más peligrosa que la guerra abierta.
Con información de New York Post
