Tokio alerta por caída de cerezos envejecidos en plena floración
Gran parte de estos cerezos fueron plantados durante el auge económico de Japón en la posguerra, particularmente en la década de 1960.
En medio de la tradicional temporada de hanami, mejor conocida como la contemplación de los cerezos en flor, la caída de árboles envejecidos ha encendido preocupaciones de seguridad en Tokio, la capital de Japón.
Apenas el jueves dos cerezos de la emblemática variedad Somei Yoshino se desplomaron en distintos puntos de la ciudad: uno en el parque Kinuta y otro en el Chidorigafuchi, un popular paseo cercano al Palacio Imperial de Tokio.
Aunque no se reportaron heridos, el incidente reavivó la inquietud sobre el estado de estos árboles históricos.
Los cerezos japoneses, ¿qué les está pasando?
El cerezo caído en Kinuta, de 18 metros de altura y más de 2.5 metros de diámetro, tenía más de seis décadas de antigüedad. No es un caso aislado: en marzo, otro árbol colapsó en el mismo parque y dejó a un transeúnte lesionado.
De acuerdo con autoridades metropolitanas, tan solo el año pasado 85 árboles cayeron en parques de la ciudad, provocando tres heridos.
Gran parte de estos cerezos fueron plantados durante el auge económico de Japón en la posguerra, particularmente en la década de 1960, por lo que hoy enfrentan un avanzado proceso de envejecimiento. A esto se suma el deterioro interno causado por hongos, la exposición de raíces y condiciones climáticas cada vez más extremas.
Cuidado con estas señales
El especialista en arboricultura Hiroyuki Wada advirtió que señales como inclinaciones pronunciadas, cavidades en la base o presencia de hongos pueden indicar riesgo de colapso. Además, explicó que la acumulación de agua en los troncos tras las lluvias incrementa la fragilidad de los árboles.
“Espero que la gente piense en el cambio climático a través de lo que está ocurriendo con los cerezos, que es algo muy simbólico”, declaró.
Ante los incidentes, el gobierno de Tokio ha intensificado las inspecciones. En el parque Kinuta se revisaron más de 800 árboles, algunos fueron talados y otros señalizados con advertencias. Sin embargo, el cerezo que cayó recientemente no presentaba ningún aviso previo.
“Por el momento, nuestras medidas son en su mayoría temporales. Pedimos a los visitantes que actúen con cautela porque no podemos decir que sea seguro incluso después de una inspección”, señaló Masakazu Noguchi, funcionario encargado de parques públicos.
Adiós a los paisajes rosados
En lugares como el parque Inokashira, uno de los sitios más populares para disfrutar el hanami, ya se han retirado decenas de árboles y ramas en el marco de planes de regeneración, lo que ha generado nostalgia entre algunos visitantes por los paisajes que antes se cubrían completamente de flores rosadas.
Pese a los riesgos, la experiencia de contemplar la efímera belleza del sakura sigue siendo irrenunciable.
“Estoy un poco preocupada, pero creo que es seguro si nos mantenemos alejados de los troncos”, comentó una visitante.
Otros, como quienes acuden en familia antes de la lluvia prevista, confían en las medidas de seguridad implementadas.
Con información de AP
