UE busca alternativas energéticas tras gasto millonario en guerra con Irán
El cierre del estrecho de Ormuz elevó los costos energéticos de Europa y aceleró los planes para reducir la dependencia de combustibles e importaciones.
Los países de la Unión Europea han gastado más de 100 mil millones de euros adicionales, equivalentes a unos 113 mil 500 millones de dólares, en importaciones de energía desde el estallido de la guerra con Irán. El incremento se produce mientras el cierre del estrecho de Ormuz provoca fuertes aumentos en los precios de los combustibles y genera preocupación ante la llegada del invierno.
En algunos países europeos, los consumidores pagan casi 50 por ciento más por los combustibles, con precios que superan el equivalente a 11 dólares por galón. El estrecho de Ormuz representa una ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo, ya que en condiciones normales por esta vía transita aproximadamente una quinta parte del crudo comercializado globalmente.
“Los tiempos son serios”, reconoció el comisario de Energía de la Unión Europea, Dan Jørgensen, durante una reunión de ministros de Energía de los 27 países del bloque celebrada en Dublín. El funcionario señaló que, pese al gasto adicional, Europa no ha recibido una cantidad adicional de petróleo o gas.
Ante este escenario, los ministros analizan medidas para acelerar la transición de los combustibles fósiles hacia la electricidad y ampliar la infraestructura eléctrica del continente. La estrategia busca reducir la exposición de Europa a factores externos que puedan interrumpir el suministro energético.
Después de reducir su dependencia histórica de Rusia tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, la Unión Europea incrementó su dependencia de Estados Unidos para determinadas importaciones de energía.
Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, advirtió que Europa se encuentra particularmente expuesta debido a su elevada dependencia del diésel importado. Aproximadamente la mitad del suministro europeo de este combustible procede directamente de Estados Unidos.
La situación también genera incertidumbre debido a propuestas de republicanos en estados clave de Estados Unidos para restringir las exportaciones de diésel con el objetivo de fortalecer el abastecimiento interno antes de las elecciones legislativas de medio mandato. Esta posibilidad podría afectar el acuerdo alcanzado en 2025 entre el presidente Donald Trump y la Unión Europea para impulsar ventas de energía estadounidenses al bloque por hasta 750 mil millones de dólares.
El ministro irlandés de Clima, Energía y Medio Ambiente, Darragh O’Brien, consideró poco probable una prohibición de las exportaciones, debido a sus posibles efectos económicos en ambos lados del Atlántico, aunque pidió a Europa prepararse ante distintos escenarios.
Jørgensen, por su parte, llamó a reducir la dependencia energética externa y sustituir los combustibles fósiles importados por electricidad generada dentro de Europa mediante fuentes de menor impacto ambiental.
Finlandia fue presentada como un ejemplo de diversificación energética. Su ministra de Medio Ambiente, Sari Multala, señaló que los reactores nucleares, las turbinas, las turberas y las presas hidroeléctricas generan alrededor del 95 por ciento de la electricidad del país, una combinación que, según explicó, contribuye a mantener precios eléctricos razonables.
Con información de AP.
