UE estrena nuevas reglas migratorias: procesos, deportaciones y dudas
El Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, un conjunto de normas que busca unificar la gestión de la migración irregular en sus 27 Estados miembros.
Hoy, la Unión Europea dio un paso crucial en su política migratoria con la entrada en vigor del Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, un conjunto de normas que busca unificar la gestión de la migración irregular en sus 27 Estados miembros, tras años de divisiones y un sistema considerado fallido.
El nuevo marco pretende agilizar procesos, reforzar controles y repartir la carga entre países, pero llega en medio de críticas, advertencias de organismos humanitarios y el reconocimiento oficial de que ningún país está completamente preparado para su implementación.
Controles fronterizos más estrictos y procesos acelerados
Uno de los cambios más relevantes es la introducción de un procedimiento común de control en fronteras, que permitirá retener a los migrantes hasta siete días antes de decidir si pueden ingresar al territorio europeo.
Además, los solicitantes de asilo provenientes de países considerados “seguros” o que representen riesgos de seguridad serán sometidos a procesos acelerados de hasta tres meses —la mitad del tiempo habitual— e incluso podrían permanecer en instalaciones fronterizas mientras se resuelve su situación.
Para Hans Leijtens, director ejecutivo de Frontex, el pacto supone “convertir 27 formas diferentes de hacer las cosas en una sola”, en un intento por dar coherencia al sistema migratorio europeo.
Base de datos biométrica y retos pendientes
El nuevo esquema incluye herramientas tecnológicas como Eurodac, una base de datos biométrica que almacenará información de migrantes —incluidos menores desde los seis años—. Sin embargo, varios países aún no han completado su implementación ni cuentan con la infraestructura necesaria para aplicar los nuevos controles.
La propia Comisión Europea reconoce que todavía faltan instalaciones, personal capacitado y mecanismos independientes de supervisión en fronteras.
Retornos más rápidos: prioridad política
Otro de los pilares del pacto es la aceleración de deportaciones. Las solicitudes de asilo rechazadas derivarán automáticamente en órdenes de retorno, ya sea voluntario o forzoso.
En esa misma línea, se contempla enviar migrantes a países considerados seguros como Siria o Bangladesh, mientras algunos gobiernos negocian discretamente la creación de “centros de retorno” en terceros países. Actualmente, según la Agencia de Asilo de la UE, existen alrededor de 802 mil solicitudes pendientes.
Reparto de responsabilidades: el punto más polémico
El pacto también intenta resolver una de las tensiones históricas dentro del bloque: quién se hace cargo de los migrantes.
Países del Mediterráneo como Grecia e Italia han denunciado durante años que cargan con la mayoría de llegadas, mientras que naciones del norte como Alemania o Suecia han enfrentado picos de solicitudes.
El nuevo mecanismo de “solidaridad” obligará a los socios a reubicar solicitantes o aportar recursos económicos, aunque no todos están de acuerdo. Polonia mantiene restricciones al asilo, mientras Péter Magyar en Hungría conserva políticas de línea dura.
Sin cambios inmediatos
Pese a su entrada en vigor, expertos advierten que el impacto no será inmediato.
“No será como encender un interruptor el 12 de junio”, señaló Susan Fratzke, analista de políticas del Migration Policy Institute. “Algunas de estas cosas llevarán tiempo
La implementación será gradual y marcada por la incertidumbre, lo que podría afectar tanto a los migrantes como a las organizaciones que los apoyan.
Con información de AP
