Abuelitos ganan la custodia de sus nietos; los pequeños sufrían violencia por parte de la madre
De acuerdo con los hechos acreditados ante el juez familiar, los menores sufrían violencia física y psicológica por parte de su mamá y de su pareja sentimental.
Una llamada de los vecinos alertó a Rolando N y María N: sus nietos estaban sufriendo un episodio de violencia. Ambos, de 75 años, acudieron en su ayuda. Ese día comenzó una batalla legal por la protección de los dos hermanos que, con la representación del doctor en Derecho Rubén Osorio Paredes, culminó con la custodia a favor de los abuelos.
Los niños estaban bajo el cuidado de su madre. De acuerdo con los hechos acreditados ante el juez familiar, sufrían violencia física y psicológica por parte de ella y de su pareja sentimental. Su padre vive fuera de Yucatán.
Tras acudir por sus nietos, los abuelos presentaron las denuncias correspondientes ante la Fiscalía y emprendieron el proceso para obtener su custodia. No bastaba con ponerlos a salvo de aquel episodio: buscaban darles un hogar donde pudieran permanecer protegidos.
La violencia no había sido un hecho aislado. Las periciales psicológicas, los elementos aportados desde la carpeta de investigación y las manifestaciones de los propios niños permitieron al juez familiar tener por acreditados los maltratos reiterados.
Los hermanos fueron escuchados por la autoridad. Relataron lo que habían vivido y expresaron su deseo de quedarse con sus abuelos paternos.
Durante el proceso también se examinaron las condiciones de Rolando N y María N para asumir su cuidado. Ambos son jubilados y gozan de buena salud. El juez constató su capacidad para atender a sus nietos y valoró su motivación, interés y fortaleza para hacerse cargo de ellos.
A sus 75 años, los abuelos ganaron la custodia. Pero la responsabilidad económica no quedó únicamente sobre sus hombros: la resolución también obligó a ambos padres a contribuir al sostenimiento de sus hijos.
Se fijó una pensión alimenticia equivalente al 33 % de los ingresos del padre y, por separado, al 33 % de los ingresos de la madre, mediante el embargo de los sueldos de ambos.
“Escuchar a los niños no significa hacerlos responsables de elegir entre sus familiares. Significa tomar en serio lo que han vivido y lo que necesitan. La responsabilidad de protegerlos corresponde a los adultos y a las autoridades”, explicó Rubén Osorio Paredes.
La investigación penal por maltrato continúa su curso ante la Fiscalía, de manera independiente a la resolución familiar que otorgó la custodia y fijó los alimentos.
Hoy, los dos hermanos viven con sus abuelos. Aquella llamada de auxilio dio paso a una lucha que Rolando N y María N sostuvieron hasta conseguir que sus nietos quedaran bajo su cuidado, con protección judicial y una pensión a cargo de ambos.
