Advierten por lluvias irregulares y vientos fuertes en la entidad
El colectivo Xook k’iin pronostica chubascos dispersos, calor extremo y fenómenos de aire peligrosos
El año 2026 se perfila como un periodo de alta incertidumbre climática para la Península de Yucatán, con lluvias irregulares, calor extremo y vientos intensos, de acuerdo con el pronóstico del colectivo comunitario Xook k’iin, basado en la observación milpera y el conocimiento ancestral maya.
El fenómeno conocido como maamancháak’, que describe lluvias dispersas por “manchones” o franjas, ha predominado en los últimos cuatro meses en la región, generando una distribución desigual de las precipitaciones. Mientras algunas comunidades registran lluvias intensas, otras apenas reciben lloviznas o permanecen en sequía, lo que complica las actividades agrícolas y la planificación de la siembra.
Según el colectivo, este comportamiento forma parte del pronóstico denominado “U ja’abil chak maamancháak yéetel moson iik’o’ob” (año de lluvias irregulares y vientos intensos). Esta previsión advierte no solo precipitaciones torrenciales localizadas, sino también la presencia de ráfagas de viento tipo moson iik, capaces de provocar daños significativos, similares a pequeños tornados.
En municipios del sur y oriente de Yucatán, como Peto, Tizimín, Valladolid, Tekax y Tzucacab, ya se han observado estos contrastes climáticos. Reportes recientes indican lluvias intensas en algunas zonas, mientras que en otras, incluso dentro del mismo municipio, apenas se registraron precipitaciones ligeras, confirmando la naturaleza irregular del fenómeno.
Además, el colectivo señala la influencia de factores externos como la presencia de polvo proveniente del Sahara, el cual limita la formación de nubes cargadas de lluvia al absorber la humedad atmosférica. Esta situación, sumada a las altas temperaturas registradas desde abril, intensifica las condiciones de sequía parcial en varias regiones.
Los efectos no solo impactan la agricultura tradicional, sino también la apicultura, ya que la irregularidad de las lluvias afecta la floración de plantas melíferas, reduciendo la disponibilidad de néctar para
las abejas.
Aunado a ello, los bioindicadores naturales —como el comportamiento de hormigas, aves y otros animales— han mostrado patrones atípicos, lo que, según los observadores mayas, confirma una alteración en el equilibrio climático regional.
El colectivo Xook k’iin advierte que este escenario podría agravarse por factores humanos como la deforestación, el uso intensivo de agroquímicos y la contaminación del manto freático en el sistema kárstico de la península, lo que incrementa la vulnerabilidad ambiental.
