Advierten riesgos por polvo de cementeras y bancos en Yucatán
Progreso, Umán y Mérida concentran señalamientos por emisiones vinculadas con materiales destinados a la construcción
Progreso, Umán y Mérida se encuentran entre los municipios señalados por organizaciones ambientalistas por problemas relacionados con partículas suspendidas generadas alrededor de cementeras, caleras, concreteras, trituradoras y bancos de extracción de materiales para la construcción.
Integrantes del Colectivo Sierra de Juárez y de Bioexperimenta A.C. colocaron a esos tres municipios y a Ciudad Juárez entre los puntos que consideran más afectados por este tipo de contaminación, problemática que en Yucatán también ha provocado protestas y reclamos de habitantes de comunidades cercanas a instalaciones industriales y zonas de extracción.
Los colectivos advirtieron que la exposición a partículas finas representa un riesgo particularmente importante para niñas y niños, adultos mayores y personas con padecimientos crónico-degenerativos, debido a que las partículas de menor tamaño pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio.
En Yucatán, el conflicto ambiental se ha hecho visible principalmente en comunidades de Umán. Habitantes de Xcucul Sur, Tebec y Yaxcopoil han manifestado inconformidades relacionadas con la explotación de bancos de materiales y el tránsito de vehículos pesados. También se han registrado controversias en X’Matkuil, en Mérida, y en Baca, donde algunos sitios han enfrentado procedimientos de autoridades ambientales.
A ello se suma la situación de Flamboyanes, comisaría de Progreso ubicada cerca del Polígono Industrial, cuyos habitantes han denunciado desde hace años molestias atribuidas a las emisiones y polvo provenientes de actividades industriales, entre ellas las relacionadas con la producción y manejo de cemento y otros materiales.
De acuerdo con la información recopilada por organizaciones ambientalistas, durante los últimos siete años la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) autorizó el aprovechamiento de 53 bancos de materiales en Yucatán. Los colectivos sostienen que la expansión de estas actividades exige mayor vigilancia sobre sus efectos acumulativos en el ambiente y la salud de las comunidades cercanas.
El problema adquiere especial relevancia por las partículas PM10 y PM2.5. Estas últimas, por su reducido diámetro, pueden ingresar profundamente a los pulmones e incluso alcanzar el torrente sanguíneo, por lo que su exposición se relaciona con afectaciones respiratorias y cardiovasculares.
La directora de Bioexperimenta, Arly López Guzmán, expuso recientemente ante autoridades de Ciudad Juárez registros de contaminación obtenidos en las inmediaciones de instalaciones dedicadas al procesamiento de materiales. Según la organización, se detectaron picos elevados de partículas suspendidas, situación que llevó a solicitar mayor vigilancia ambiental.
En Yucatán, los reclamos de las comunidades plantean un reto similar: determinar mediante monitoreo permanente la concentración de partículas alrededor de cementeras, caleras y bancos de materiales, transparentar los resultados y establecer si la actividad industrial está rebasando los límites de protección a la salud.
