Alquimia creativa

Reflexiones, columna de Hortensia Rivera Baños: Alquimia creativa

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

Sabemos que las distintas expresiones artísticas son beneficiosas no sólo para las personas que las practican, sino también, para aquellas que se complacen en admirarlas. Los seres humanos tenemos una tendencia a comunicarnos de distintas maneras. En un embarazo, el feto que está formándose en el útero ya es capaz de responder a estímulos, como la música, reconocer ciertos sonidos, e inclusive es capaz de relajarse al sentir el alivio de su madre generado por la música. Este, es solo un ejemplo muy claro de lo que el arte provoca.

Recordemos que las bellas artes hacen referencia al concepto de belleza y buen gusto. En el siglo XVIII sólo se concebían seis bellas artes: pintura, escultura, arquitectura, música, danza y literatura. En el siglo XX el cine recibió el nombre de séptimo arte.

Pero ¿qué pasa en el cuerpo humano cuando nos expresamos a través del arte? Dicen los que saben, que el arte nos invita a movernos, a sentirnos libres y el cuerpo va reflejando esa libertad de la mano con lo emocional. Cuando vemos un cuadro de la pintora Frida Khalo, descubrimos que en medio de todo ese colorido, el sufrimiento y el dolor fueron determinantes para que sus emociones le dictaran a sus manos y pudiera crear semejantes obras de arte. De esta manera su resiliencia, la convirtió en una de las más destacadas pintoras del siglo XX. 

Vincent Van Gogh un hombre atormentado por la esquizofrenia, utilizó al igual que Khalo, la pintura como una forma de resolver ese sufrimiento a través de sus emociones más fuertes. Es verdad, no todos somos Frida, ni Van Gogh ni pretendemos serlo, sin embargo, saber que el arte puede darnos herramientas para afrontar distintas enfermedades que nos mantienen sujetos al dolor, emplear el arte para desenterrar los sentimientos que nos están coartando la vida, es, sin duda, un instrumento, no sólo para conocernos, sentirnos felices, y aumentar nuestra autoestima, es una manera eficaz de sobreponernos a la adversidad, y es lo que conocemos como resiliencia.

Sentarnos a contemplar la adversidad, sentirnos víctimas de las circunstancias, llorar por los rincones no es el camino a una mejora en nuestra salud. Siempre van a haber baches, y como dice el doctor y motivador Mario Puig: no hagamos de un bache nuestra tumba. Todos somos distintos y afrontamos la vida de diferentes maneras, pero recordemos que la actitud que tomamos ante la adversidad es lo que nos va a definir un futuro.

Lo más leído

skeleton





skeleton