Aumenta la canasta básica y los salarios siguen igual en Yucatán
Cada persona debe destinar 2 mil 516 pesos al mes para comprar alimentos, el costo de los cuales presiona el gasto familiar
El costo mínimo que necesita una persona para no caer en pobreza en México continúa aumentando. En febrero de 2026, la Línea de Pobreza por Ingresos en zonas urbanas alcanzó los 4 millones 877 mil 87 pesos mensuales por persona, mientras que en áreas rurales se ubicó en 3 millones 494 mil 95 pesos, de acuerdo con la actualización más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Aunque las cifras son de alcance nacional, su impacto es particularmente severo en entidades como Yucatán, donde los salarios promedio suelen ubicarse por debajo de los grandes centros industriales del país.
En el estado, una parte significativa de la población trabaja en sectores como comercio, servicios, turismo o empleo informal, donde los ingresos suelen ser limitados o variables. Bajo ese contexto, el aumento en el costo de la canasta básica representa una presión directa sobre la economía familiar.
El problema se agrava cuando se considera que la Línea de Pobreza se calcula por persona, lo que significa que un hogar de cuatro integrantes en zona urbana necesitaría cerca de 19 mil 500 pesos mensuales, únicamente para cubrir las necesidades básicas definidas en esta medición.
Las cifras presentadas son el monto mínimo que una persona requiere para cubrir alimentación, bienes y servicios básicos, y constituyen uno de los principales referentes para medir la pobreza en el país. Sin embargo, el problema es que el aumento de estos costos avanza a un ritmo mayor que la inflación general, lo que reduce el poder adquisitivo de millones de hogares.
Como informamos, la inflación anual en enero fue de 4.0%, el valor de la canasta alimentaria -la base de la pobreza extrema- aumentó 5.6% en zonas rurales y 6.5% en urbanas, superando claramente el ritmo
general de los precios.
Este fenómeno significa que los alimentos, que representan el gasto más esencial de las familias, se están encareciendo más rápido que el resto de los productos, afectando principalmente a los sectores de
menores ingresos.
Los productos que más presionaron el costo de la canasta alimentaria fueron los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, el jitomate y la carne de res, particularmente el bistec, de acuerdo con el Inegi.
El caso del jitomate resulta especialmente ilustrativo: su precio registró un incremento anual de 60.2%, convirtiéndose en uno de los factores con mayor incidencia en el aumento de la canasta básica. A esto se suma el aumento en el precio de alimentos preparados fuera de casa -desayunos, comidas y cenas- que tienen cada vez mayor peso en el gasto de los hogares urbanos.
En términos prácticos, la actualización indica que una persona en zonas urbanas necesita al menos 2 mil 516. 97 pesos mensuales sólo para cubrir la canasta alimentaria, es decir, para adquirir lo mínimo necesario para alimentarse.
El informe también revela que el incremento en la Línea de Pobreza no sólo está relacionado con alimentos. En la canasta ampliada -que incluye bienes y servicios no alimentarios- también influyeron rubros como: transporte público, educación y recreación, cuidados personales, salud y limpieza del hogar. Estos gastos son cada vez más difíciles de cubrir para los hogares con ingresos bajos o medios.
