Aumento en precios presiona la economía de las familias yucatecas
La canasta básica superó los 4 mil 929 pesos por persona, en mayo; jitomate, papa y comidas fuera del hogar encabezan los aumentos
La creciente presión sobre la economía familiar continúa agravándose en Yucatán y en el resto del país. De acuerdo con la actualización de las Líneas de Pobreza correspondiente a mayo de 2026, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), una persona que vive en una zona urbana requiere actualmente al menos 4 mil 929.96 pesos mensuales para cubrir sus necesidades básicas de alimentación y otros gastos indispensables, mientras que en las comunidades rurales el monto asciende a 3 mil 554.28 pesos. Estos valores representan el umbral mínimo de ingresos necesarios para evitar caer en situación de pobreza por ingresos.
Para Yucatán, donde una parte importante de la población percibe salarios cercanos al mínimo o se desempeña en actividades informales, los datos representan una señal de alerta. Aunque la inflación general anual se ubicó en 3.9%, el incremento de las líneas de pobreza fue considerablemente superior. La canasta alimentaria aumentó 6.9% en las zonas urbanas y 6.3% en las rurales, lo que significa que los alimentos básicos continúan encareciéndose a un ritmo mucho mayor que el promedio general de precios.
El fenómeno adquiere especial relevancia en Yucatán debido a que una proporción importante de los trabajadores se concentra en actividades de servicios, comercio, construcción y turismo, sectores donde los ingresos no siempre evolucionan al mismo ritmo que el costo de vida. Mientras los indicadores oficiales muestran estabilidad macroeconómica, la realidad cotidiana para miles de familias es distinta: cada vez se necesita más dinero para comprar los mismos productos y mantener condiciones mínimas de bienestar.
Los alimentos fueron los principales responsables de este deterioro. El Inegi identificó al jitomate como el producto con mayor incidencia en el aumento de la canasta alimentaria, registrando un incremento anual de 99.2%, seguido de la papa, con 57.3%, y de los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, con
un aumento de 6.6%.
Estos incrementos repercuten directamente en el presupuesto familiar, especialmente en hogares donde gran parte del ingreso se destina a la alimentación.
Otro aspecto preocupante es que el aumento de las líneas de pobreza no sólo responde al alza en los alimentos. El Inegi reportó que también influyeron incrementos en transporte público, educación, cultura, recreación y cuidados personales. Esto significa que el costo de alcanzar un nivel mínimo de bienestar
continúa elevándose incluso en rubros considerados esenciales para el desarrollo social.
