Canasta básica se encarece y agrava pobreza en Yucatán

La canasta básica supera los 4 mil 900 pesos y presiona el ingreso de los hogares; jitomate, limón y carne “por las nubes”

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La situación plantea retos urgentes para las políticas pública.
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El encarecimiento de la vida en México continúa profundizando las condiciones de vulnerabilidad, y en estados como Yucatán el impacto es aún más visible ante los bajos niveles salariales y el alto porcentaje de población en pobreza.

De acuerdo con el más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, las Líneas de Pobreza (LP) correspondientes a marzo de 2026 reflejan un incremento sostenido en el costo de las canastas alimentaria y no alimentaria, superando incluso el nivel general de inflación.

En términos concretos, una persona en zona urbana necesitó al menos 4 mil 940.45 pesos mensuales para no ser considerada pobre, mientras que en el ámbito rural la cifra fue de 3 mil 553.46 pesos. En el caso de la pobreza extrema -es decir, lo mínimo indispensable para comer- los montos se ubicaron en 2 mil 571.18 pesos en zonas urbanas y mil 940.37 pesos en rurales.

Estas cifras no sólo evidencian un aumento en el costo de vida, sino que colocan en una situación crítica a miles de familias yucatecas cuyos ingresos se mantienen estancados o crecen por debajo de
estos indicadores.

El informe revela que el incremento anual de la canasta alimentaria fue de 7.9% en el ámbito rural y 8.1% en el urbano, muy por encima de la inflación general de 4.6%. Esto significa que los productos básicos
-los que determinan si una persona puede o no alimentarse adecuadamente- están subiendo de precio casi al doble del ritmo general de la economía.

Entre los productos que más encarecieron destacan el jitomate, con un incremento anual de 126.3%, así como alimentos consumidos fuera del hogar, carne de res y leche.

En Yucatán, donde la dieta cotidiana depende en gran medida de productos frescos y de consumo diario, este tipo de aumentos tiene un efecto directo en la mesa de las familias. El encarecimiento del jitomate, el limón o la carne no es un dato estadístico aislado: se traduce en menos comida, menor calidad nutricional o la necesidad de endeudarse para subsistir.

Uno de los aspectos más preocupantes es que el crecimiento de las Líneas de Pobreza por Ingresos -que incluyen gastos como transporte, vivienda y educación- también supera la inflación, con aumentos de 6.1% en zonas rurales y 5.6% en urbanas.

Esto implica que no sólo comer es más caro, sino también vivir en general. El transporte público, los servicios básicos y los gastos educativos siguen presionando el gasto familiar, especialmente en zonas urbanas como Mérida y su zona conurbada, donde el costo de vida es más elevado.

Para Yucatán, este escenario resulta particularmente complejo. A pesar del crecimiento económico que presume el discurso oficial, amplios sectores de la población continúan laborando en condiciones de informalidad o con salarios bajos, lo que limita su capacidad de enfrentar estos incrementos.

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