Científicos yucatecos logran avance clave sobre el chikungunya
La secuenciación surgió de una muestra clínica de un viajero y aporta información para rastrear la evolución y diversidad genética del virus
Un viajero con fiebre al ingresar a México terminó convirtiéndose en la pieza clave para un avance científico sin precedente en el país: investigadores yucatecos lograron secuenciar por primera vez en México el genoma completo de una variante del virus del chikungunya perteneciente al linaje de África Oriental, Central y Sur (ECSA, por sus siglas en inglés).
El hallazgo fue realizado por especialistas del Laboratorio de Virología del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), como parte del equipo EpicvacArbo, encabezado por el especialista Henry Puerta Guardo, en colaboración con científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), instituciones académicas de Estados Unidos, el Arbovirus Research Collaborative Consortium (Arcc), la Secretaría de Salud, el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (Cenaprece) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Más que la identificación de un caso aislado, el resultado abre una ventana para conocer con mayor precisión qué virus está circulando, de dónde procede y cómo puede evolucionar. La secuenciación completa del material genético permite comparar lo con otras variantes detectadas en el mundo y seguir sus rutas de dispersión.
La muestra analizada correspondió a un paciente con síndrome febril que llegó a México procedente del extranjero. A partir del material clínico, los investigadores utilizaron la tecnología portátil MinION, de Oxford Nanopore, y posteriormente aplicaron herramientas bioinformáticas para reconstruir y analizar el genoma viral, además de establecer sus relaciones filogenéticas.
El análisis confirmó que se trataba del linaje ECSA y permitió generar la primera secuencia de genoma completo de este linaje registrada en México.
La relevancia del descubrimiento aumenta en un momento en que el chikungunya vuelve a ganar presencia en distintos puntos del continente. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió en febrero de este año una alerta epidemiológica ante el incremento sostenido de casos en varios países de América desde finales de 2025 y principios de 2026, así como por la reaparición de transmisión local en zonas que habían permanecido varios años sin circulación. La organización identificó entre los virus en circulación tanto el genotipo asiático como el ECSA.
En 2025, de acuerdo con la OPS, la región de las Américas notificó 313 mil 132 casos de chikungunya, de los cuales 113 mil 926 fueron confirmados y 170 personas fallecieron, de acuerdo con la información
de la OPS. A nivel mundial se contabilizaron 502 mil 264 casos en 41 países y territorios durante ese año.
El dato ayuda a dimensionar por qué la vigilancia genómica se ha convertido en una herramienta fundamental. La circulación de un nuevo linaje no necesariamente significa que exista un brote, pero conocer su presencia permite a los sistemas de salud detectar cambios con mayor rapidez y contar con información para orientar las acciones epidemiológicas y de control del mosquito.
En México, la enfermedad mantiene una presencia considerablemente menor que durante la gran oleada registrada hace una década. Hasta la semana epidemiológica 26, la Secretaría de Salud reportaba información oficial acumulada de casos confirmados de fiebre chikungunya de 2026.
Con base en los datos señalados para este año, México acumula 15 casos confirmados, nueve de ellos en Chiapas y seis en Quintana Roo. El reducido número de casos, sin embargo, no elimina el riesgo de introducción y transmisión, debido a que los mosquitos capaces de propagar el virus están ampliamente distribuidos en zonas tropicales del país.
Yucatán conoce de cerca ese riesgo. En 12 años, la entidad acumuló mil 684 personas contagiadas, pero la inmensa mayoría se concentró en 2015, cuando se registraron mil 669 casos. Después siguieron 11 casos en 2016, tres en 2018 y uno en 2025.
La historia regional explica por qué el trabajo de los científicos adquiere especial importancia. El chikungunya llegó a América en 2013 y México confirmó su primer caso el 27 de junio de 2014, en una paciente con antecedente de viaje a Antigua y Barbuda. Un año después, durante la primera semana de julio de 2015, Yucatán registró sus primeros contagios.
