“La Odisea” de Nolan y la bastardización de las historias

Salvando el fuego, columna de Enrique Vera: “La Odisea” de Nolan y la bastardización de las historias

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Mucho se ha dicho sobre la nueva de Christopher Nolan. Quizá las divergencias de opiniones surgen debido a que el tema puede ser asido desde múltiples ámbitos: desde la historiografía, desde el criterio en el reparto, desde el tratamiento narrativo, desde la moralidad, etc. 

Tal vez lo más interesante de la nueva película de Nolan es su capacidad para generar una gran conversación. He de confesar que no soy un fan de sus películas, salvo “The Prestige” y “Memento”, sus películas me parecen grandes castillos de naipes que terminan en la nada. Para “La Odisea”, no esperaba otra cosa que el despropósito. 

Si hay algo que Cristopher Nolan nunca ha podido tratar en sus películas es el sexo, la pasión, el deseo y sus personajes femeninos, los cuales sólo sirven para disparar la acción de los personajes masculinos. 

Todas las escenas de “cama” en las películas de Nolan son bastante mediocres -siendo las de Oppenheimer el epítome de la mediocridad. Y si hay algo sobre lo que trata la obra de Homero es sobre el deseo; el deseo de un hombre-; el héroe y su voluntad. 

En cuanto a personajes femeninos, en “La Odisea”, Zendaya es una Atenea melancólica, pasiva. La Atenea de Homero establece una relación de complicidad con Odiseo: es energética, planifica, ejerce. Nolan tiene un problema serio para desarrollar personajes femeninos. La “Odisea” tiene grandes escenas de personajes femeninos que quedan reducidos a la nada.

Sin embargo, si hay algo de reconocérsele a Christopher Nolan es que la “Odisea” no trata sobre el deseo, sino sobre la violencia; la violencia y sus secuelas en el cuerpo, en la psique; la culpa y la moral judeocristiana que ojo, no tiene nada que ver  la moralidad del héroe griego que es mucho más ambigua, con muchos más matices. 

La violencia, es un tema que obsesiona a su director. No obstante, Oppenheimer, por ejemplo, es un disparate; una justificación que asombra a nadie. ¿Cómo no le va a generar culpa a un tipo que está desarrollando una bomba atómica?

En el caso de “La Odisea”, está mejor logrado. Las escenas míticas de la trama de Homero: el canto de las sirenas, el encuentro con Polifemo, la desafortunada batalla con los legistrones, el encuentro con Circe, la estadía de Odiseo con Calips- son el pretexto narrativo para las preocupaciones de Nolan.

Por último, el quiz del asunto radica en el tratamiento de la historia. Mucho se habló de la fidelidad del film con el texto. Un hecho imposible si consideramos que a día hoy sabemos que “La Odisea” es una obra que se escribió hace 28 ochos siglos, que muy probablemente ha sido reinterpretada y que hoy desconocemos si Homero realmente existió o no. 

Los mismos que se enojaron por la elección del elenco de “La Odisea” son los mismos que se enojaron por la elección del elenco de la Sirenita en liveaction (un mito de hace 28 siglos y una ficción de Disney). Si la historia está bien contada, no importa si sus actores o actrices son verdes, rojos o azules. 

Las historias, la lengua, la cultura, la música, la pintura, la poesía, la literatura son entes bastardos, de los cuales dispone la gente para expresarse. No son estatuas inamovibles.

En la escena final de “La Odisea”, hay una referencia al mundo trumpiano nuestros días. Ese mundo actual, ese caballo violento, en llamas, y que su autor busca representar en su obra. En gustos se rompen géneros. 

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