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Salvando el fuego, columna de Enrique Vera: No emitimos ines

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Para caracterizar al poder, Antonio Gramsci lo representaba como un centauro. Una criatura mitológica compuesta una parte animal y una parte humana. Gramsci decía que el poder se sostenía por la fuerza -la policía, las leyes, el ejército-, pero también, y, sobre todo, por el consenso. 

El consenso en el pensamiento de Gramsci es la aceptación voluntaria, activa o pasiva que se otorga al orden social, político. Es la legitimidad que se da a las instituciones para mediar el proceso social.

En el caso de las instituciones electorales, el consenso establece que son estas quienes detentan la legimititidad de la representatividad. Nos hemos dotado de un sistema: la democracia –el menos malo de los sistemas- para mediar nuestras diferencias y vivir en sociedad. 

Pero ojo, la representatividad no es sinónimo de participación. ¿Cómo puede ser representativa una institución donde la ciudadanía no participa?

Uno de los eternos retos de nuestro sistema político mexicano es precisamente eso: transitar de una democracia representativa a una democracia participativa. Quizá este reto no sea un punto de llegada, sino siempre un ejercicio permanente de acción y pensamiento perfectible.

En el pasado, El Tribunal Electoral de Estado de Yucatán, fundado en 2014, había sido un órgano jurisdiccional caracterizado por una visión mucho más hermética de cara la ciudadanía. 

Muchas personas, y con razón, piensan que el TEEY es una suerte de apéndice u oficina del INE en la cual se puede tramitar una credencial para votar. El desconocimiento de la ciudadanía no debe considerarse como un calificativo negativo sino como una muestra de las áreas de oportunidad de nuestro sistema político.

Con la llegada de la Magistrada Presidenta María Elena Acach Asaf y el Magistrado Arturo de Jesús Sandoval Torres, al Tribunal soplan nuevos vientos.

La nueva estrategia de comunicación del Tribunal Electoral del Estado de Yucatán consiste en posicionarse no sólo como un órgano que dirime controversias en un proceso electoral y salvaguarda los derechos políticos-electorales tanto de los ciudadanos como de aquellos representantes populares que han ganado la legitimidad de las urnas, sino también como un actor relevante y participativo en la construcción de una cultura democrática en nuestro sistema político.

Si algo tiene la reforma judicial que se vive en nuestro país, más allá de las posiciones a favor o en contra, es que la justicia en México ahora implicará un contacto más directo con la ciudadanía. Implicará un cambio en las relaciones de poder al interior del Poder Judicial y la llegada de nuevos representantes que permitan orear una burocracia ensimismada y endogámica. Toda ruptura también representa una oportunidad.

El proceso electoral en Yucatán y en todo el país está a la vuelta de la esquina. El desarrollo de la inteligencia artificial, la segmentación de los mensajes, la big data, marcará un parteaguas en la manera que se aborda una elección. Nuevos retos, nuevos desafíos.

El Tribunal Electoral del Estado Yucatán tiene claro una firme visión: hacer del Tribunal una institución de puertas abiertas, en constante diálogo y cercanía con la ciudadanía. Se dice fácil, pero que hay construirlo todos los días.

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