La vida tal como es

Primer sorbo, columna de Hiram Ventura Borges: La vida tal como es

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Columna de Hiram Ventura Borges
He dicho en variadas ocasiones que mi género literario favorito es la narrativa y de ella son los cuentos los que siempre me han atrapado, y tal vez por su extensión, aunque no me atrapen al principio, continúo leyendo hasta terminarlo buscando al final lo mejor de cada historia, aunque no siempre me termine gustando. Teniendo esto en cuenta me recomendaron leer a Raymond Carver, autor norteamericano del cual ya había escuchado alguna vez, pero no había tenido oportunidad de leer su obra. 

Carver (1938-1998) nació en una familia trabajadora de Estados Unidos, de madre camarera y padre leñador, se casó muy joven, a los diecinueve años, tras embarazar a su novia del colegio. Posteriormente, tuvo trabajos variados como conserje, bibliotecario, editor y docente universitario, mientras tomaba cursos de escritura creativa y se dedicaba a escribir sus primeros relatos y a publicarlos en antologías y revistas de circulación nacional. Es decir, una vida promedio de cualquier ciudadano estadounidense de aquella época, más adelante esto se verá reflejado en sus letras.

En 1976 se edita su primera colección de cuentos con el título de uno de ellos “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?”, y es justamente con este que me sumergí en el mundo Carverniano. El libro consta de 22 cuentos, la mayoría de muy corta extensión y se dice que lo reescribió varias veces a lo largo de quince años. Pues bien, el primer cuento es una plática entre dos amigas contándose anécdotas del trabajo, de la vida en pareja y de la vida cotidiana; el final es seco, no hay el clásico planteamiento, nudo y desenlace de la historia, simplemente es una plática que termina y ya. Así seguí por el resto de los cuentos y la premisa es la misma. He de confesar que al principio me abrumó, los cuentos comienzan con historias jugosas y uno, acostumbrado a esperar meollos intrincados y finales marcados, siente una bofetada con cada punto final de cada historia pues es simplemente eso, una historia cotidiana de cualquier vida, de cualquier persona. Son historias de la vida diaria de cualquier ciudadano norteamericanode la segunda mitad del siglo veinte. 

A este tipo de narrativa se le denominó “realismo sucio”, término acuñado por el escritor Bill Buford para denominar a este movimiento literario surgido en las décadas de 1970 y 1980 en Estados Unidos, donde Carver es uno de los máximos exponentes de este modelo narrativo. El realismo sucio se identifica justamente por tratar temas cotidianos donde no hay nada heroicoo excepcional, los personajes son gente corriente viviendo situaciones normales en escenarios comunes, aunque sí refleja marcadamente los variados estilos de vida estadounidense de aquellas épocas. Este movimiento literario simplifica los elementos narrativos y nos presenta de manera directa y cruda la realidad, se desarrolla en contextos de clase media o clase trabajadora y no pretende resolver mayores conflictos que mostrarnos sin metáforas la vida de los personajes. El desarrollo de las historias se da de manera natural sin descripciones densas y sin adjetivos innecesarios, casi siempre carecen del llamado nudo conflictivo y el final llega de manera anticlimática.

Con pláticas de amigos, matrimonios comunes, vecinos incómodos, historias de profesionistas, de camareras, infidelidades y diversas vivencias de personajes comunes, Raymond Carver nos narra la viva muestra de la vida norteamericana, sin disfraces, de forma simple, sin limpiar ni adornar, definitivamente es el maestro del realismo sucio.

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