Recordando a las mujeres valientes de la Revolución Mexicana
Reflexiones, columna de Hortensia Rivera Baños: Recordando a las mujeres valientes de la Revolución Mexicana
Cuando uno piensa en la Revolución Mexicana inmediatamente se viene a la memoria Francisco I. Madero, Emiliano Zapata o Pancho Villa, como héroes que protagonizaron este conflicto armado que dio inicio en 1910 y culminó en 1917. Sin embargo, dentro de este conflicto civil hubo mujeres que jugaron un papel importante.
Un ejemplo de coraje y vocación es la Adelita, su nombre completo es Adela Velarde Pérez, nieta de Rafael Velarde, un general juarista que luchó contra el imperio francés. Esta valiente mujer, entre los 13 y 15 años, y tal vez inspirada por la vida de sus ancestros, huye de su casa para unirse a la Cruz Blanca Constitucionalista, así comienza su vida de enfermera, atendiendo a los heridos de la Revolución, es recordada como una mujer generosa y alegre. Más allá de un recuerdo en una canción, la Adelita es un ejemplo de entrega y vocación y es conocida como la creadora de las Adelitas, mujeres que curaban a los heridos revolucionarios.
Es importante mencionar que a estas mujeres también se les dio el nombre de: Las soldaderas, mujeres que iban codo a codo marchando junto a los hombres, algunos eran esposos, otros hijos, el objetivo era alimentarlos; llevaron las labores del hogar al campo de batalla, desde los alimentos, curaciones, pasando por la ropa limpia, hasta los placeres sexuales. Incluso muchas de ellas, la gran mayoría, tomaron las armas y lucharon en esta batalla sangrienta que cobró muchas vidas. Fueron mujeres valientes que no se doblegaron ante nada.
Hermila Galindo Acosta
Esta admirada mujer, que fue maestra, política y periodista, quedó huérfana a muy temprana edad, sin embargo, su espíritu feminista la llevó a ser protagonista de su historia en un período sumamente
complicado para las mujeres, como lo fue la Revolución Mexicana.
Hermila luchó por la libertad, la equidad, la justicia para las mujeres de un México que vislumbraba en aquel entonces patrones y actividades para cada sexo. Galindo Acosta cuestionó y luchó para que la mujer tuviera participación activa en la construcción de ese México que estaba en transformación. Con su excelente pluma y su voz enfática, se unió a las admiradoras de Juárez en 1906, en donde dio pie a la participación de la mujer en los asuntos públicos.
Fue secretaria particular del general Eduardo Hay, militar cercano al presidente Francisco I. Madero. Tras el asesinato del presidente, Hermila convencida de su labor política y debido a su compromiso y su excelente elocuencia, pronunció en 1914 un discurso en pleno cumpleaños del General Venustiano Carranza que lo dejó a él impactado, y la invitó a ser parte de sus filas, como su secretaria particular. Desde ese momento, Hermila desarrolló sus actividades con el propósito de defender y difundir los principios feministas.
Ya sea en el campo de batalla, con una pluma y papel, o alzando la voz, las mujeres revolucionarias han dejado huella en el sentir patrio, estos han sido tan solo dos ejemplos, sin embargo, hay muchas mujeres dignas de mención como lo son: Dolores Jiménez y Muro, defensora de los derechos de las mujeres; la coronela María Quintera de Rivas; la generala Margarita Neri; Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, periodista de oposición a Porfirio Díaz, y la generala Carmen Vélez. Hoy las recordamos con admiración y respeto, sabiendo que debemos continuar su labor transformadora a un país equitativo y justo.
