La pluma del destino: la vida de Leona Vicario

Reflexiones, columna de Hortensia Rivera Baños: La pluma del destino: la vida de Leona Vicario

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María de la soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, conocida como Leona Vicario, nació el 10 de abril de 1789 en la Ciudad de México, capital del entonces virreinato de la Nueva España. Formó parte de una familia criolla con recursos económicos, lo que le permitió a Vicario una formación para desarrollar su espíritu crítico. Fue un personaje con solidez moral, figura inquebrantable; para muchos una heroína por su imponderable amor a México, fiel a los dictados para lograr justicia social entre los pueblos, así como la reivindicación de los derechos de las mujeres.

Figura fundamental en la Independencia de México, Vicario rompió esquemas. Se resistió a llevar la vida cómoda que su riqueza familiar le habría permitido a cambio de apoyar vehementemente la causa insurgente. Recordemos que en México se le denominaba insurgentes a los miembros del Ejército mexicano de la época de la Independencia, dicho ejército se conformó por voluntarios que soñaban con el nacimiento de una nueva nación, libre de la corona española, independencia política absoluta, soberanía popular igualdad y justicia.

Doña Leona Vicario fungió como espía mensajera al servicio de los insurgentes. Su papel de espía sirvió para saber los movimientos políticos y militares ocurridos en la capital, estableciendo una comunicación clave mediante informes publicados por el ilustrador americano. Tras el inicio del movimiento independentista en la colonia, Vicario se unió a la rebelión e ingresó en una sociedad secreta llamada los guadalupanos formada por criollos con recursos económicos y acceso a la información estratégica que les transmitía a los insurgentes, según destaca el historiador Ricardo Cruz García.

A pesar de sus esmerados esfuerzos por mantenerse en el anonimato insurgente, Leona fue descubierta; fue encerrada en el colegio Belén, en la ciudad de México por prestar servicios a la insurgencia. Sin embargo, logró escapar disfrazada y contrajo nupcias con Andrés Quintana Roo, destacado abogado, poeta y precursor del periodismo durante y después de la lucha de independencia, quien también luchó por los mismos ideales que Doña Leona. Desde ese momento se unieron oficialmente a la lucha insurgente junto a Morelos. Se le criticó, inclusive aseguraban que sus acciones eran manejadas por su marido, a lo que ella respondió: “Mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas, y en este punto he obrado siempre con total independencia, y sin atender a las opiniones que han tenido las personas que he estimado. Me persuado que así serán todas las mujeres, exceptuando a las muy estúpidas, o las que por efecto de su educación hayan contraído un hábito servil. En ambas clases también hay muchísimos hombres”.

Entiéndase, como una de las mujeres que luchó por la igualdad entre géneros, algo raro y mal visto en aquellos años.

La heroína de la Independencia murió el 21 de agosto de 1842 a los 53 años en la ciudad de México, y fue declarada benemérita madre de la patria el 25 de agosto del mismo año. Sus restos descansan en el monumento a la Independencia. El Gobierno de México decretó el 2020 como el año de Leona Vicario, un homenaje a una de las consideradas heroínas de la Independencia de México.

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