La medicina yucateca deja huella irrepetible un 12 de diciembre
Debate y salud, columna de Jacinto Herrera León: La medicina yucateca deja huella irrepetible un 12 de diciembre
Como dicté en pasada entrega, este mes me encargaría de transitar por pasajes que han dejado huella, cual testimonio que allende efímera existencia. Aún recuerdo cómo “ese incomparable e irrepetible” grupo de profesionistas, con energía, tesón, pasión y lealtad, daban los toques finales, de largo camino construido con esfuerzo, buscando alcanzar ambiciosa meta; convertirnos en el Primer Nosocomio Regional Yucateco de segundo nivel del IMSS en alcanzar la Nominación como Hospital Amigo del Niño y de la Niña, aquel 12 de diciembre, que simbolizaba no solo a los marianos, sino a la Madre que cobijada por el Águila, simboliza la maternidad, protección y amor, de una institución para con sus semejantes. La gran presión y responsabilidad como Director de la T-1, me erizaban la piel.
….Aún recuerdo que eran las 11 de la noche del día 11 de diciembre, cuando abandonaba a través de umbral vacío la T-1 Mérida, quien en los últimos días ha tenido un toque festivo, ante la visita de evaluadores calificados por la OMS…
Inicié mi recorrido por las calles semivacías en la Colonia Industrial y conforme avanzaba, escuché el toque de guitarras y voces por doquier, entonando las Mañanitas a la Morena del Tepeyac. Los que somos católicos festejamos cada 12 de diciembre a la Virgen María. Cada nota percibida estimulaba mis sentidos y cual efecto dominó me erizaban la piel y aceleraban mi corazón. Pero allende esta parte religiosa, nadie puede cuestionar que la Virgen María representa la maternidad. Sin darme cuenta, me puse a recordar lo caminado dentro de nuestro nosocomio, cuando hablamos de la Iniciativa OMS/Unicef/OPS, Hospital Amigo del Niño y Niña, detonada a nivel mundial en 1991 en Italia, y cuyo compromiso y primeros pasos en este terreno, dentro del coloso en el Fénix, data desde el 2015, un grupo de pediatras se dio a la tarea de ir reconstruyendo parte de la cultura que se extinguía; me refiero a lactancia materna.
El abandono y consecuencias derivadas a corto, mediano y largo plazo no se dejaron esperar, cuando las conocidas enfermedades infecciosas, respiratorias, neoplásicas y crónico-degenerativas mostraron efecto multiplicador, con el devenir de los años.
La mercadotecnia engañosa, convirtió en valiosa presa al colectivo, a quienes con falacias, que anteponían la estética y lo sintético, logrando mañosamente ir desvaneciendo lo que la naturaleza creo como la fuente más rica de nutrimentos, elemento protectores, suficiente e higiénica, para alimentar a un recién nacido; ¡claro!, hablo de la leche materna.
En mismo orden de ideas y para reforzar lo dictado, utilizaré parte de la canción del inmortal maestro Agustín Lara: “Vende caro tu amor/aventurera”. Al día de hoy -desde el punto de vista salud-, nos ha salido muy caro apostar a los productos industrializados dentro de nuestra alimentación, que solo abonan el terreno de la enfermedad. Para nadie es secreto el crecimiento en cánceres, hipertensión arterial, infartos y osteoporosis, por tan solo citar.
Por todo ello y más, el ex coloso del Fénix, HGR No 1 del IMSS, se dio a la tarea de promover una nueva cultura de salud a través de inyectarle vida a sus cimientos con la lactancia materna, y para ello, ayer cimbró la tierra de otrora aeropuerto, al obtener la nominación Hospital Amigo del Niño y de la Niña de la OMS/Unicef/OPS, por primera vez en sus 62 años. Sin duda, el camino es largo y el compromiso mayúsculo. Nebulosos momentos atraviesa, y le ha sido imposible, lo que nosotros como grupo logramos. Deseamos algún día, nuevamente, sentir ese fuego que hizo brillar la salud de nuestro Yucatán. Los niños alimentados con ese seno materno, lo lograrán.
