Manotazo y cambio, en el momento oportuno

Debate y salud, columna de Jacinto Herrera León: Manotazo y cambio, en el momento oportuno

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Con preocupación, vemos –ya como algo normal y cotidiano-, el mayor número de suicidios, violencia intrafamiliar, actos agresivos, adicciones y gran inseguridad en un grupo poblacional, que finalmente el día de mañana, serán los guías de este país; me refiero a niños y jóvenes. Desafortunadamente, el amarillismo domina el escenario mediático, con pocas propuestas estructuradas, efectivas y eficientes, que ayuden a la comprensión madura y profesional del problema.

En mismo orden de ideas, quisiera destacar que la gran cantera de genios creativos en potencia, requiere ser impulsada y respaldada en los segundos hogares del futuro ciudadano, y me refiero a las escuelas. Sí ese espacio físico “ad hoc”, dentro de las cuales se impulsa y moldea la academia, pero que de forma concomitante se ve amenazada por drogas y violencia física y verbal, entre muchos, y que a pesar de los
mecanismos que existen para limitarlos o reducirlos, el inadecuado uso y abuso de instancia del orden gubernamental y no gubernamental, terminan por desvirtuar la razón de existir de dichas instituciones, erigiéndose como los “salvadores” del agresor, minimizando al agredido. Y el comentario anterior aplica a salud, seguridad y otros rincones del cotidiano devenir social.

En el terreno de lo general, el maltrato es concebido como el conjunto de acciones y situaciones acaecidas en todo ámbito que afecta al individuo en su bienestar, desarrollo y personalidad, llámese consumo de enervantes, desequilibrio intrafamiliar y el maltrato de menores, cual factores de riesgo. Entre los individuales destacan el género, problemas de identidad y baja tolerancia a la frustración.

Otro fenómeno que abona de forma negativa el entorno planteado es el tener que trabajar y estudiar, que paradójicamente, favorece mucho el consumo de experimentación. Entre los factores asociados a esta dualidad, se ha establecido que la probabilidad de la experimentación, se asocia con ausentismo, deserción, bajo rendimiento académico y con la dificultad de relación con los pares.

Como podemos ver, esta compleja gama de factores interactúa y fluye, lo que obliga a reconsiderar la forma que aún necesita ser dimensionada. Es preciso insistir en la factibilidad de construir desde la pedagogía, las ciencias de la salud y las ciencias sociales.

Por el momento, hasta aquí mi comentario, que utilizo a manera de preámbulo para mi próxima entrega. El débil andamiaje planteado, sin acciones firmes y sin titubeos, han sido los causantes de la gran cantidad de Peter’s, cuya capacidad limitada están dispersos y enraizados en puestos administrativos, espacios profesionales y terrenos familiares, que en sumadas ocasiones muerden la mano amiga. Qué cosas vemos ¡Sr. Dn. Simón!, cuando atravesamos la franja geográfica que allende este aún prolífico ser humano, máxime si se trata de moradores de nuestro pacífico y tranquilo Yucatán.

Por todo esto y mucho más, considero paulatinamente ir abordando a través de las siguientes semanas varios aspectos que con el abono que nos brinda el nuevo amanecer del año, allende otrora tempestades y consideremos el 2026 como el gran parteaguas, que nos brinda la oportunidad de realizar giro de 180 grados, y con humildad aceptar los errores, desaciertos y daños colaterales del año que terminó. Reinventarse será el gran reto, y de cuyos alcances iremos desgranando. En vida hijo, como diría mi Sr. padre.

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