Sartre y el escritor comprometido

Bufete jurídico, columna de José Ripoll Gómez: Sartre y el escritor comprometido

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Jean Paul Sartre fue filósofo, escritor, novelista y activista francés del siglo XX. Es el inventor del concepto del escritor comprometido. Es precursor del existencialismo ateo.

Para él, escribir es una acción de exponer al escrutinio público el contenido. Coincido que escribir es algo que trasciende. No se escribe un libro para guardarlo en un cajón, sino para arrojarlo al mundo. Una vez esto, ya no es mío. Ya no depende de mí, sino de los demás. Por tanto, también el autor depende de otros. El libro es proyección en palabras existencialistas de Sartre “arrojado al mundo”. Es una especie de buscar a quien decirle los contenidos. Escribir es un acto de hacer para otros. Al hacer esto me pongo en exposición, una especie de peligro. Vulnerable a la opinión de los otros. En manos del escrutinio del otro. El libro es compromiso. Aunque también podemos criticarnos a nosotros mismos. En palabras del poeta Octavio Paz: “la crítica del otro empieza con la crítica de uno mismo”.

Quienes se dedican a la reflexión filosófica tienen el compromiso de no callarse. Optar por la filosofía es renunciar al derecho a quedarse callado. El filósofo tiene entre sus fines exponer el pensamiento, aunque se pise “callos”. Se incomode al poder. El escrito tiene que ser valiente. Correr el riesgo no sólo de pisar la cárcel como Sartre, sino hasta de perder la propia vida. No comprometerse es comprometerse de un modo más indigno. Es más valiente hacerlo activamente que pasivamente.

Hay quienes escriben sin compromisos. Pero también, quienes intentan escribir y comprometerse. La literatura que vale la pena es, la comprometida. Es verdad lo que Sartre plantea en relación con la literatura, que nadie puede no comprometerse con su mundo. Porque callarse también es gritar y no hablar es un decir, no quiero hablar.

Tuvo la fortuna de tener como pareja a una mujer intelectual, Simone de Beauvoir. Símbolo y activista de los movimientos feministas en Europa del siglo XX. Públicamente Sartre aceptó que no podía publicar ninguna obra sin pasar por la crítica selecta de su  mujer. Mantuvieron una relación de la que se llama ahora “abierta”, de tal forma que se atrevió a decir “sí tenía otras amantes, pero ninguna con la inteligencia de Simone”.

Como filósofo activista, Sartre tuvo varias aparentes contradicciones. La libertad fue el núcleo de su filosofía, pero apoyaba a regímenes totalitarios como la URSS y otros países de la Europa del este. Conoció al Che Guevara y Fidel Castro. Quedando gratamente sorprendido por la sagacidad, inteligencia y la personalidad de Ernesto Guevara de la Serna.

El hombre es responsable de sí mismo. ¡Basta ya de decir que somos lo que otros hicieron de nosotros! Debemos tomar el toro por los cuernos y ser responsables de nosotros mismos sin el peso de los demás en nosotros. La ilustración o “el siglo de las luces” va a proponer a Kant y al mundo “sapere aude”, atreverte a saber por ti mismo, no por lo que los demás nos dijeron o pensaron. Ese es el reto.

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