Mati y el goleador del América
Bufete jurídico, columna de José Luis Ripoll Gómez: Mati y el goleador del América
Jamás serás vencido
si no emprendes combates
en los que no dependan de ti vencer.
Epicteto
El goleador yucateco del equipo América, Henry Martin, fallaba el tiro penal; el América quedaba eliminado del campeonato. Mati estaba destrozado. El ídolo había fallado. Mati es el niño con síndrome de Treacher Collins que se hizo famoso en Yucatán a raíz de que Raúl Osorio Alonzo, director de la Beneficencia Pública de Yucatán, convocara en redes sociales a apoyarlo; primero, para construirle su casa y, en segundo lugar, para ayudarlo en su condición de salud.
Así como Mati, hay cientos de personas que poseen este extraño síndrome. En realidad, se trata de un trastorno genético raro que afecta el desarrollo de los huesos y tejidos de la cara. La gente con esta condición suele tener inteligencia y esperanza de vida totalmente normales.
Es verdad que la fortaleza no se mide por la capacidad física sino por la resiliencia de su espíritu. A su corta edad, Mati no solo enfrenta las carencias económicas de su entorno, sino también una batalla constante
contra el raro síndrome y las miradas de personas que, al verlo, provocan extrañeza. Este síndrome lo padece una de cada 50 mil personas al nacer a nivel mundial.
Quienes viven con este síndrome suelen coincidir en que el dolor físico de las múltiples cirugías reconstructivas es superable, pero el dolor del rechazo social y las miradas de lástima son el verdadero obstáculo para derribar. El estigma y la falta de información transforman las calles y aulas en entornos hostiles.
Mati demuestra que tener una deformidad craneofacial no impide abrazar la vida con optimismo. Su caso es un recordatorio urgente de la necesidad de construir una sociedad inclusiva, donde la infraestructura médica sea accesible para las familias de bajos recursos y donde la apariencia física deje de dictar el valor o el trato que se le dé a un ser humano.
Mati no es una víctima de sus circunstancias; es un maestro de la resiliencia. A través de su mirada y su incansable actitud, sigue demostrando que el verdadero valor de la gente se encuentra en su capacidad de sonreír y seguir adelante, sin importar lo empinado del camino.
