Todo será futbol
Bufete jurídico, columna de José Luis Ripoll Gómez: Todo será futbol
“El goleador mejoró su mito con una
frase célebre: “Gasté todo mi dinero
en coches y en mujeres, y lo demás
lo desperdicié”.
Juan Villoro, Balón dividido.
“Buenos días a todos. Faltan 3 días del inicio del Mundial”. Fue el mensaje de un compañero del WhatsApp que avisaba de la próxima gesta deportiva del futbol. En estos días del Mundial todo será futbol. Las economías se mueven en torno al Mundial.
Se despierta y se acuesta con futbol. A donde vayas estará el Mundial. Es probable que para los mexicanos el futbol esté en nuestros genes históricos. Recordar que en el juego de pelota de los mayas, aunque no era con el pie, había que enviar la esférica con un caderazo a un aro tipo basketball.
No faltará quien argumente que este tipo de eventos donde participa nuestro país, sirve como herramienta de distracción social y política.
Cada 4 años pareciera que el planeta se detiene. Durante un mes, se genera una especie de obsesión colectiva por un balón. El Mundial de la FIFA es el espectáculo más seguido y grande sobre la faz de la tierra. Sin embargo, tras la euforia sobre Cristiano Ronaldo y Messi, y la épica de las victorias subyace un fenómeno tan antiguo como la Roma de los Césares: el uso del espectáculo como anestesia para las crisis sociales.
Es verdad, que en general nuestras sociedades alientan al espectáculo como sostenía Guy Debord, pero el futbol es un supremo espectáculo.
Desde el Mundial de 1934, utilizado por Musolini para exhibir la superioridad del fascismo, o del Mundial de Argentina donde la dictadura militar intentó ocultar violaciones a derechos humanos bajo el fervor de la victoria albiceleste.
El futbol permite a los gobiernos canalizar el descontento social hacia un enemigo deportivo. El campeonato mundial es una buena oportunidad para enaltecer el patriotismo deportivo en busca de la cohesión social de una sociedad fracturada, haciendo que los problemas estructurales parezcan menos graves ante la gloria de un trofeo.
Para muchos mexicanos que esperan el triunfo de la selección nacional esta ocasión representa un refugio nacional. Para la mayoría es más cómodo y fácil discutir sobre el arbitraje de un partido que sobre el presupuesto público aprobado por la Cámara de Diputados.
Sería simplista culpar al deporte en sí. El futbol es una manifestación cultural legítima y una fuente de alegría para millones de personas en el mundo.
El problema no radica en el balón, sino en el uso instrumental que las élites políticas y los grandes conglomerados mediáticos hacen de él.
Es verdad que el futbol es un simple deporte, pero a menudo se utiliza como escoba para barrer la suciedad debajo de la alfombra.
