La esperanza en un vaso

Letras al viento, columna de Karla Martínez Herrera: La esperanza en un vaso

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“El vaso de leche y otras historias” es una antología de once cuentos del escritor chileno Manuel Rojas, que forma parte de la colección “25 para el 25”, y que toma el nombre precisamente de una de las narraciones más importantes del escritor, y que de igual manera se encuentra dentro del libro.

Con una narrativa irónica, determinante, acusadora, pero, sobre todo, profundamente emocional, Rojas retrata en estos relatos, varias problemáticas sociales, entre las que destacan el hambre y la pobreza.

Pero quiero enfocarme en el cuento “El vaso de leche”, en el que su personaje principal es un hombre solitario, que en su búsqueda de trabajo en una sociedad donde las condiciones no son muy buenas, la precariedad predomina, así como la escasez de oportunidades. Por lo que la falta de alimento es una constante que va determinando su forma de ser, de pensar y de actuar ante las circunstancias que lo rodean.

La debilidad lo va consumiendo debido al hambre mordaz que lo invade; sin embargo, en una de esas, encuentra un trabajo sumamente informal en uno de los barcos que llegan al puerto donde reside. Pero las actividades que tiene que realizar son demandantes en cuestión física, y la falta de energía va consumiendo su existir.

Al término de la primera jornada, pide un adelanto de su sueldo, pero le dicen que todavía no le pueden pagar, ya que falta una segunda parte para cargar y meter al barco de vapor. Él con las ilusiones en el piso y la barriga sonándole, no concibe seguir adelante sin tener un duro para poder comer, aunque sea las sobras del peor lugar que exista.

Uno de los aspectos más relevantes es la forma en la que el escritor va describiendo el sentir tan intenso del protagonista, la desilusión, el hambre, el dolor, el vacío, que a su vez para nosotros los lectores es una experiencia desoladora y deprimente.

El personaje no es presentado como una víctima pasiva, sino como una persona que lucha por salir adelante y que constantemente disputa internamente por pedir ayuda o mantener su orgullo. 

En su andar, se encuentra con una lechería, la cual decide observar desde afuera, donde hay dos personas sentadas en una mesa, con sus respectivos vasos de leche a medio tomar, pero por sus distracciones con el periódico y con la plática, deciden vacilar el valioso alimento.

Al desocupar el establecimiento y quedando únicamente la señora que lo atiende, se arma de valor y decide entrar, pero con la vergüenza que lo azota por su forma de vestir y la falta de higiene. 

Pero eso no fue impedimento para que le brindaran un vaso enorme de leche, acompañado de un plato de bizcochos, que al poder llevar a su sistema el delicioso líquido, tan añorado por días, no pudo resistir desde lo más profundo de su ser, el brote de las lágrimas.

Pareciera simple un vaso de leche, pero que, en esta historia, significa la solidaridad, la empatía, y más que nada, la esperanza de una mano amiga. 

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