Antorchas en la oscuridad: el corazón encendido de Nuestra América

Disertaciones, columna de Verónica García Rodríguez: Antorchas en la oscuridad: el corazón encendido de Nuestra América

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Como cada año, se realizó en Cuba, el pasado 28 de enero, la Marcha de las Antorchas, pero esta vez con un significado diferente: más allá de ser un homenaje al libertador y pensador de Nuestra América, José Martí, representa la unión de un pueblo en medio del dolor, la incertidumbre y la amenaza de una invasión estadounidense.

Es verdad que la situación en la isla es cada vez más difícil. Los apagones de más de doce horas, la escasez de gasolina y, por consiguiente, de transporte, así como el desabasto de alimentos, constituyen una dura prueba para un pueblo que ha demostrado firmeza y valentía al no quebrarse ante el bloqueo económico, que no es más que un arma de guerra impuesta por quien fuera la potencia más importante del mundo durante el siglo XX.

La desinformación es otra de las armas y estrategias que hoy operan contra Cuba. Es muy fácil afirmar que el régimen es el culpable de la situación actual; sin embargo, nada justifica un bloqueo económico como el que resiste Cuba desde hace más de sesenta años. Para muestra, no basta un botón: basta Gaza. No hay nada más terrorífico que matar a un pueblo de hambre y de sed. El bloqueo genocida que impone Estados Unidos a Cuba no es una falacia ni una invención conspiranoica; es una realidad constatable, como lo demuestran las recientes amenazas de Donald Trump a México por los envíos de petróleo a la isla caribeña como un acto soberano y solidario.

A muchos les sorprende lo que hemos visto en estas primeras semanas de 2026, pero no hay nada nuevo en ello. Era lo que advertía Hugo Chávez, a quien llamaron loco y ridículo; era lo que advertía Fidel Castro, a quien también tildaron de paranoico. Sin embargo, antes que ellos, lo advirtió José Martí cuando, a finales del siglo XIX, luchando contra la ocupación española, alertaba también sobre el peligro que representaba la naciente expansión estadounidense. En su ensayo “Nuestra América”, Martí lo expresa con claridad profética: “El tigre espera, detrás de cada árbol, agazapado. El tigre viene, sin ruido, con zarpas de terciopelo; cuando cae sobre la presa, no hay más remedio que la pelea”.

Esta advertencia no era una metáfora retórica, sino una lectura lúcida del poder imperial que se gestaba al norte y que, con el tiempo, confirmaría su vocación de dominio sobre los pueblos de América. La destrucción de Gaza, la invasión a Venezuela y las constantes amenazas a México, Canadá, Irán, Groenlandia y, por supuesto, Cuba, anuncian una guerra que sólo puede enfrentarse con unidad.

En la Marcha de las Antorchas se siente el espíritu de unidad y solidaridad, no sólo entre cubanos, sino también con la comunidad extranjera que continúa llegando a Cuba para fortalecer su espíritu. Las escalinatas de la Universidad de La Habana son el punto de partida y, año con año, testigos de la hermandad que guía esta marcha en honor a José Martí.

Hoy, en medio de la oscuridad que atraviesa toda América Latina, las flamas de las antorchas martianas son la muestra y el reflejo del fuego que aún permanece vivo en el corazón de cada cubano, de toda Cuba como nación, y en el de todos aquellos que nos sentimos  latinoamericanos.

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