Cuestionan cobertura y acceso a servicios para VIH en Yucatán

Usuarios y personal del sector cuestionan diferencias de cifras dadas sobre las medidas profilácticas entre avances reportados ante autoridades nacionales

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Estos señalamientos, por su naturaleza, requieren investigación y documentación formal antes de establecer responsabilidades.
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La estrategia de prevención y atención del VIH en Yucatán enfrenta cuestionamientos por una posible diferencia entre los indicadores reportados ante autoridades nacionales y las condiciones que, de acuerdo con usuarios, trabajadores y personas vinculadas con la atención de estos pacientes, prevalecen en los servicios estatales.

Durante el Primer Foro Nacional de Prevención Combinada del VIH, realizado recientemente, se presentaron datos sobre la situación de Yucatán que muestran avances en materia de prevención y tratamiento, pero también reconocen brechas que contrastan con testimonios sobre las dificultades para acceder a servicios, medicamentos y profilaxis preventiva.

Uno de los principales puntos que cuestionan médicos bajo condición de permanecer en el anonimato, es la disponibilidad de la Profilaxis Preexposición (PrEP). De acuerdo con la información presentada en el foro y consultada por este medio, Yucatán reporta siete unidades de primer nivel que ofrecen actualmente este servicio, con una meta de 25 para 2027 y 30 para 2030.

Sin embargo, usuarios y fuentes relacionadas con la atención del VIH sostienen que, en la práctica, la PrEP no estaría disponible de manera efectiva en las unidades de primer nivel de la Secretaría de Salud de Yucatán ni en los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits).

Según estos señalamientos, el acceso permanece concentrado principalmente en el Wellness Center, que opera mediante un convenio con la asociación AHF México (Aids Healthcare Foundation, por sus siglas en inglés). Esta situación plantea la necesidad de verificar si las unidades reportadas como proveedoras de PrEP cuentan realmente con medicamentos, personal capacitado y capacidad para iniciar y dar seguimiento a pacientes.

El propio reporte presentado ante autoridades nacionales señala que el estado cuenta con mil 50 usuarios activos de PrEP y establece como meta alcanzar tres mil para 2030. También reconoce como obstáculos la falta de personal administrativo y equipo de cómputo.

En materia de cobertura, el documento estima que la PrEP alcanza a 45 por ciento de los hombres que tienen sexo con hombres en situación de riesgo, pero apenas 10 por ciento entre mujeres cisgénero y trans, así como 10 por ciento entre personas trabajadoras sexuales.

Además, Yucatán dispone actualmente de dos modalidades de PrEP, cuando el objetivo es contar con tres. El propio informe atribuye esta limitación a la adquisición de medicamentos por parte de la Federación.

Estos datos muestran que, aun tomando como válidas las cifras oficiales, persisten brechas importantes. La discusión se centra ahora en determinar si los indicadores reflejan la disponibilidad real del servicio o solamente la existencia administrativa de unidades incorporadas al programa.

Las inconformidades también alcanzan la atención de las personas que ya viven con VIH. Usuarios han señalado dificultades para acceder a estudios de laboratorio, servicios de imagenología, medicamentos e insumos necesarios para atender infecciones oportunistas.

Uno de los puntos que requiere mayor claridad es la coordinación entre los Capasits y el Hospital General “Dr. Agustín O’Horán”, particularmente después de la incorporación del sistema estatal al modelo IMSS-Bienestar.

De acuerdo con testimonios recabados, algunos pacientes habrían recibido negativas o encontrado obstáculos para acceder a determinados servicios bajo el argumento de que ahora pertenecen a otro esquema de atención. Estas versiones deberán ser aclaradas por las autoridades sanitarias, debido a que una transición administrativa no debería traducirse en interrupciones para tratamientos o estudios indispensables.

La propia información presentada en el foro identifica la llamada “migración IMSS-Bienestar” como una de las barreras para alcanzar determinadas metas. Sin embargo, trabajadores y usuarios consideran que no todos los problemas pueden atribuirse a esa transición, pues algunas deficiencias, según sus testimonios, son anteriores a la reorganización del sistema de salud.

El reporte también menciona entre las dificultades la actitud del personal, la falta de empatía y el escaso interés en capacitaciones. Esta referencia ha generado inconformidad entre trabajadores que consideran necesario revisar primero las condiciones institucionales, la capacitación disponible, la suficiencia de recursos y la organización de los servicios antes de atribuir las fallas exclusivamente al personal operativo.

“Los cuestionamientos alcanzan la conducción del Programa Estatal de VIH, Hepatitis y otras Infecciones de Transmisión Sexual, área que encabeza la doctora Dulce Cruz Lavadores. Usuarios y personas vinculadas con el sector cuestionan que, después de varios años de operación, la PrEP continúe con una cobertura limitada fuera de los servicios especializados y que no exista una expansión más amplia hacia las unidades de primer nivel”, señaló el personal de salud.

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