Cumplen su meta profesional mientras trabajan en el Centenario

Sabine y José María comenzaron a trabajar en el sitio cuando tenían 18 y 17 años; tiempo después, entre turnos, clases y responsabilidades familiares, lograron concluir sus estudios

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Trabajadores del Zoológico del Centenario demuestran que con esfuerzo, dedicación se puede estudiar mientras se trabaja para alcanzar el título profesional
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Para Sabine Chel Dzib y José María Romero Dzib, el Zoológico del Centenario no sólo ha sido un lugar de trabajo. Durante años, entre animales, recorridos, tareas de mantenimiento y jornadas laborales, también se convirtió en el escenario donde construyeron una meta que parecía difícil: estudiar y prepararse profesionalmente sin dejar de trabajar.

Sabine comenzó a trabajar en el zoológico alrededor de los 18 años. Fue ahí donde nació también su interés por estudiar Biología. Su carrera comenzó durante la pandemia, una etapa en la que las clases tuvieron que adaptarse a las circunstancias. Algunas de ellas las tomaba desde las propias instalaciones del zoológico, en una oficina o incluso en el área de picnic, donde encontraba conexión a internet.

Y cuando las clases regresaron a la modalidad presencial, tuvo que encontrar la manera de combinar sus estudios con el trabajo. “Pedíamos permiso para ir a la escuela y acomodábamos nuestros horarios”, relató.

Durante los años siguientes, Sabine ajustó sus jornadas para poder cumplir con ambas responsabilidades: estudiar y trabajar. El esfuerzo tuvo resultado. Después de concluir la Licenciatura en Biología, dejó el área administrativa donde se desempeñaba y pasó al área técnica del zoológico.

Actualmente, trabaja en enriquecimiento ambiental, donde desarrolla actividades dirigidas principalmente a los primates, con el objetivo de estimular sus conductas naturales y mejorar su bienestar.

La historia de José María Romero Dzib comenzó todavía antes, pues ingresó a trabajar al Zoológico del Centenario cuando tenía 17 años y, con el paso del tiempo, encontró en este espacio una oportunidad para desarrollarse tanto personal como profesionalmente.

Después de terminar la preparatoria, decidió continuar con sus estudios en el Instituto Tecnológico de Conkal, buscando ampliar sus conocimientos y crecer dentro del área que le apasionaba. “Ya buscando cómo crecer un poco más, porque me gustan los animales”, contó.

Estudiar mientras trabajaba no fue sencillo. A la responsabilidad laboral se sumaron las obligaciones familiares, pues tienes dos hijos, pero encontró apoyo para continuar con su preparación.

“La verdad estuvo difícil, más teniendo familia, pero sí me dieron la oportunidad de estudiar”, recordó.

Durante la pandemia también comenzó una nueva etapa de estudios. Al igual que Sabine, tuvo que organizar sus horarios para cumplir con sus responsabilidades laborales y académicas.

Hoy, José María es supervisor del área de guarda animales y también participa en proyectos relacionados con el área educativa del zoológico. Entre ellos se encuentra un inventario forestal y otros proyectos que buscan fortalecer el trabajo de educación ambiental.

Para ambos, el esfuerzo de estudiar mientras trabajaban terminó por fortalecer una relación que ya tenían con el zoológico y con los animales.

Sabine reconoce que disfruta profundamente lo que hace. “Me gustan mucho los animales, amo mi trabajo, no lo siento como trabajo”, expresó.

Ahora, desde su formación como bióloga, puede aplicar sus conocimientos directamente en el cuidado y bienestar de los ejemplares que tiene a su cargo.

José María, por su parte, considera que el zoológico ha sido fundamental en su desarrollo. “Para mí ha sido algo muy importante porque aquí me pude desarrollar como persona, como estudiante, me motivó a crecer, a salir adelante”, señaló.

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