Ganaderos de Yucatán resienten efectos del gusano barrenador
A pesar de las medidas, el avance del gusano barrenador ahora es incontrolable, pues incluso ya ha infectado a animales de compañía, como perros y gatos
Aunque la exportación de ganado hacia Estados Unidos se abrió el mes pasado, la Federación Agronómica de Yucatán (FAY) advirtió que la plaga del gusano barrenador continúa sin control en la entidad, situación que detonó un desplome en los precios del ganado en pie y el estancamiento de la producción en la entidad.
El presidente de la FAY, Francisco Martín Gamboa Suárez, señaló que la afectación persiste a pesar de los esfuerzos institucionales, al tiempo que el problema se expandió hacia aves e incluso animales de compañía, ya que el vector de transmisión alcanzó a la fauna doméstica, donde se registran casos de contagios múltiples en jaurías del Estado.
Ante este escenario, especialistas del sector veterinario aplican productos como negasunt y otros fármacos específicos para contener el avance de la plaga; sin embargo, enfatizó la necesidad de mantener esquemas rigurosos de desparasitación y atención médica continua para evitar la muerte de los ejemplares afectados.
“La naturaleza de este parásito, cuya larva consume el tejido vivo de las especies maduras y jóvenes, mantiene en alerta al sector agropecuario de la región. El gusano barrenador es terrible, no se ha podido controlar y ni que se suelten un millón de moscas se podrá controlar todavía”, alertó.
Gamboa Suárez compartió que la crisis de salubridad pecuaria provocó consecuencias directas en la comercialización internacional de productos cárnicos y si bien ya existe apertura para el envío de animales a Estados Unidos, las autoridades fronterizas mantienen barreras de revisión y medidas restrictivas si detectan la persistencia de la larva en los hatos locales.
“El ganado en pie sigue parado, eso ha perjudicado mucho a los productores, cuando se interrumpieron las exportaciones saturó el mercado local e impulsó una tendencia a la baja en la cotización comercial del ganado”, apuntó.
A pesar de la caída en los montos fijados en los ranchos, el dirigente agropecuario indicó que los intermediarios retienen el mayor margen de ganancia en la cadena comercial, mientras el consumidor final mantiene compras con montos elevados en los expendios minoristas.
Actualmente, las tarifas registradas en la entidad ubican el precio del toro en 62 pesos por kilo, mientras la vaca se comercializa entre 50 y 52 pesos por kilo. Por su parte, la novillona se cotiza en un rango de 56 a 58 pesos por kilo, mientras que el precio final de la carne al público general supera los 200 pesos por kilo.
Hasta el corte del mes de agosto de este ciclo, el estado acumula un total de 2 mil 792 expedientes y casos confirmados de infestación en diversas especies, por lo que la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) mantiene los cercos de vigilancia epidemiológica y operativos directos con los ganaderos para contener la dispersión de las larvas en la región.
