Guías de Chichén Itzá se inconforman por nuevas reglas del INAH
Guías turísticos acusan al INAH de poner obstáculos a sus oportunidades de trabajo con la imposición de una nueva dinámica de “turnos”
Un nuevo frente de inconformidad se abrió en Chichén Itzá. Esta vez son los guías de turistas quienes señalan al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por modificar, sin previo aviso y sin entregar hasta ahora disposiciones por escrito, la dinámica mediante la cual se distribuyen las oportunidades de trabajo entre quienes ofrecen sus servicios en el Centro de Atención al Visitante (Catvi).
El conflicto se suma a las diferencias que persisten en torno a los artesanos y a la propia operación del Catvi, acumulando tensiones entre quienes dependen económicamente de la actividad turística y las autoridades responsables de administrar uno de los sitios arqueológicos más visitados del país.
Los inconformes explicaron que los guías locales que captan a turistas que llegan sin un servicio previamente contratado están organizados en seis stands, cada uno integrado por cinco trabajadores. Hasta ahora, esta organización permitía distribuir las oportunidades entre alrededor de 30 prestadores.
Sin embargo, durante el fin de semana se les notificó verbalmente una nueva mecánica: cuando llega un visitante corresponde atenderlo al guía que se encuentre en turno. El problema, denunciaron, aparece cuando el turista rechaza contratar el recorrido.
Aunque no haya realizado ningún servicio ni recibido ingreso alguno, el turno se considera utilizado. El trabajador debe entonces colocarse nuevamente al final de la fila y esperar que pasen sus otros 29 compañeros antes de tener otra oportunidad.
Para los afectados, el esquema resulta inequitativo porque convierte el simple ofrecimiento del servicio en un turno consumido, independientemente de que exista una contratación efectiva. En jornadas de menor afluencia, advirtieron, esto puede significar varias horas de espera sin garantía de obtener ingresos.
Falta coordinación
A ello se suma, señalaron, la falta de coordinación en la puerta 7 del Catvi, punto por el que ingresa parte importante del flujo de visitantes. Según los guías, no existe ahí un mecanismo suficientemente claro que garantice que los turnos sean respetados y que todos tengan las mismas posibilidades de trabajar.
La situación es distinta para los grupos organizados que llegan principalmente desde Quintana Roo, entre ellos los provenientes de Xcaret, pues arriban a Chichén Itzá con guías contratados previamente y, por tanto, no dependen del sistema local de asignación.
Los prestadores señalaron que la nueva disposición les fue comunicada apenas el sábado 3 de octubre, de manera oral y sin anticipación.
Hasta este domingo, afirmaron, no habían recibido un documento oficial del INAH que establezca los motivos, reglas, criterios de aplicación o mecanismos para resolver posibles inconformidades.
La falta de comunicación vuelve a colocar al INAH en el centro de las críticas en Chichén Itzá. El malestar de los guías ya no aparece como un episodio aislado, sino como otro capítulo de los conflictos relacionados con el reordenamiento de actividades económicas, los artesanos y la operación del Catvi.
