Gusano barrenador podría tener más casos de los registrados
La plaga sigue imparable y los casos reportados por canales oficiales podrían no reflejar toda la dimensión del problema
Los reportes oficiales sobre el gusano barrenador en Yucatán podrían no reflejar la totalidad de los animales afectados. En distintas comunidades existen señalamientos ciudadanos sobre posibles casos que no aparecen en los registros sanitarios. Un ejemplo es Celestún, donde desde hace varias semanas habitantes aseguran haber observado perros ferales que presentan lesiones que, según sus testimonios, podrían estar relacionadas con esta enfermedad.
Hasta ahora, Celestún no aparece entre los municipios con casos confirmados en los reportes de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder), sin embargo, que un municipio no figure en las estadísticas no significa necesariamente que no haya animales sospechosos o casos que todavía no hayan sido identificados, atendidos y registrados por las autoridades sanitarias.
Esta diferencia entre los registros oficiales y los señalamientos de habitantes abre la posibilidad de un subregistro, particularmente entre animales que viven en la vía pública, fauna silvestre o ejemplares que no tienen propietarios que puedan solicitar atención veterinaria.
El gusano barrenador no afecta únicamente al ganado. La Seder ha documentado casos en bovinos, caninos, felinos, ovinos, equinos y fauna silvestre. Con corte al 3 de septiembre, Yucatán acumulaba 2 mil 927 casos confirmados en animales distribuidos en 102 municipios.
Por número de casos, Yucatán ocupaba el cuarto lugar a nivel nacional. Chiapas encabezaba la lista con 7 mil 712 reportes oficiales, seguido de Oaxaca, con 5 mil 220, y Veracruz, con 4 mil 867.
Las dependencias federales han informado que, en animales domésticos, las lesiones asociadas con el gusano barrenador se han localizado en distintas partes del cuerpo, entre ellas la cabeza, la región ocular, las orejas, la cola y las extremidades.
El barrenador corresponde a la fase larvaria de la mosca Cochliomyia hominivorax. La hembra deposita sus huevos en heridas y, posteriormente, las larvas se alimentan del tejido vivo. De acuerdo con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), incluso heridas pequeñas pueden ser utilizadas por la mosca para depositar sus huevos.
Entre los signos asociados con la miasis se encuentran heridas que no cicatrizan, inflamación, secreción, mal olor y presencia de larvas.
Los perros silvestres representan un reto particular para la vigilancia sanitaria, debido a que pueden permanecer varios días sin recibir atención y desplazarse entre distintos puntos de una comunidad. En estos casos, una lesión puede no ser atendida por un veterinario y, por lo tanto, tampoco incorporarse al sistema de notificación sanitaria.
Los señalamientos registrados, por sí solos, no permiten determinar cuántos animales podrían estar afectados ni confirmar que las lesiones observadas correspondan al gusano barrenador. No obstante, su existencia, aunada a los casos oficialmente documentados en fauna silvestre, plantea la necesidad de considerar también a los animales que no llegan a ser revisados o reportados.
Por ello, las cifras oficiales deben interpretarse tomando en cuenta las posibles limitaciones de detección y notificación. El tamaño real del problema entre la población animal de Yucatán dependerá, entre otros factores, de la identificación, atención y confirmación de aquellos casos que actualmente podrían permanecer fuera de los registros sanitarios.
