Mérida genera hasta mil 800 toneladas de basura cada día
La cantidad de desechos que se generan en Mérida pone a la capital en una encrucijada ambiental y sanitaria
La generación de basura en Yucatán representa un desafío ambiental que crece al mismo ritmo que la población y la expansión urbana. En Mérida y su zona de influencia ingresan actualmente entre mil 600 y mil 800 toneladas de residuos sólidos urbanos cada día, de acuerdo con datos proporcionados por Juan Marín Gracia Gracia, director de Medio Ambiente y Seguridad Nacional de Red Ambiental.
El volumen representa un incremento importante en comparación con el registrado cuando la empresa comenzó a operar, pues entonces recibía alrededor de mil 400 a mil 500 toneladas diarias. En aproximadamente un año, explicó el directivo, la cantidad aumentó en alrededor de 100 toneladas por día, reflejo del crecimiento de la ciudad y de una mayor generación de residuos.
La dimensión del problema se entiende mejor al observar el número de habitantes. De acuerdo con las proyecciones de población de México y de las entidades federativas 2020-2070 del Consejo Nacional de Población (Conapo), Yucatán tiene una población estimada de 2 millones 528 mil 249 habitantes, de los cuales 50.8% son mujeres y 49.2% hombres.
Esto significa que, tomando como referencia la generación promedio de 900 a 950 gramos de residuos por persona al día en el sur del país, la población yucateca podría generar, en términos aproximados, entre 2 mil 275 y 2 mil 402 toneladas de residuos diariamente, aunque no todo ese volumen necesariamente llega al mismo sitio de disposición final.
Para Marín Gracia Gracia, la solución no está únicamente en construir o mejorar rellenos sanitarios, sino en reducir desde el origen la cantidad de residuos que genera cada persona.
“En promedio, la persona produce un kilo de basura al día”, señaló, al explicar que el crecimiento poblacional y urbano puede traducirse directamente en un aumento de los residuos que llegan a los sitios de disposición final.
En el sur del país, la generación promedio se ubica alrededor de 900 a 950 gramos por habitante al día, mientras que en otras regiones puede superar el kilogramo. La diferencia parece pequeña cuando se observa de manera individual, pero multiplicada por millones de personas representa cientos o miles de toneladas adicionales cada jornada.
Por ello, una de las principales áreas de oportunidad, expuso, está en minimizar la generación de residuos desde los hogares, así como fomentar su aprovechamiento en las colonias y comunidades antes de que lleguen al sistema de recolección.
La composición de los residuos también revela el potencial para reducir el volumen que termina enterrado. De acuerdo con la estimación compartida por el directivo, alrededor de 50% corresponde a residuos orgánicos, principalmente alimentos y desechos de cocina, mientras que el resto incluye materiales como PET, textiles y metales que no siempre son recuperados.
A nivel nacional, el Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2026 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reporta que 40.15% de los residuos corresponde a materia orgánica y 36.26% a materiales susceptibles de aprovechamiento. Sin embargo, únicamente 5% recibe algún tipo de tratamiento, mientras que 72% no cuenta con procesos de valorización.
La normatividad federal establece que los sitios de disposición final deben contar con medidas para controlar y monitorear, entre otros aspectos, el biogás, los lixiviados y los acuíferos, además de infraestructura y procedimientos para el control de acceso, registro de residuos, compactación y cobertura. También establece restricciones para impedir el ingreso de residuos peligrosos y otros materiales que no corresponden a los residuos sólidos urbanos.
El reto ambiental, por tanto, tiene dos frentes: reducir la cantidad de basura que se genera y garantizar que la que inevitablemente se produce tenga un manejo y disposición final adecuados.
Marín Gracia Gracia llamó a cambiar la percepción ciudadana sobre el destino de los residuos.
“Pensamos que el residuo desaparece sacando mi bote a la banqueta por arte de magia”, planteó, al destacar que detrás de cada bolsa existe un proceso integral de recolección, traslado, manejo y disposición final.
El directivo subrayó que la responsabilidad ambiental comienza con las decisiones de consumo y manejo de los residuos en cada vivienda. Separar materiales, reducir el desperdicio de alimentos y aprovechar los residuos que pueden tener una segunda utilidad son acciones que disminuyen la presión sobre los sitios de disposición final.
Esta visión adquiere mayor relevancia en Yucatán por las características particulares de su territorio. A diferencia de otras entidades, donde el manto freático puede encontrarse a decenas de metros de profundidad, en la Península de Yucatán el agua subterránea se encuentra mucho más cerca de la superficie, lo que hace especialmente importante el manejo adecuado de los residuos y el control de los lixiviados.
La cifra de mil 600 a mil 800 toneladas diarias que actualmente recibe el sistema de disposición final es una señal del crecimiento de Mérida y su entorno, pero también un llamado de atención sobre la cantidad de residuos que genera la población.
Si cada habitante produce cerca de un kilogramo de basura al día, una reducción de apenas 100 gramos por persona significaría, tomando como referencia la población estatal proyectada, evitar potencialmente la generación de más de 250 toneladas diarias de residuos.´rei
