Mundial 2026: ¿una fiesta deportiva o un evento con temor?
Caleidoscopio: Martín Martínez Erosa
Este año el mundial de futbol será especial, nuevamente un mundial en México. Aunque se diga que realmente el evento es de Estados Unidos y que tanto a Canadá como a México les han repartido migajas, pero el mundial es el mundial.
A diferencia de mi versión joven e ingenua que vivió mundiales pasados, mi versión actual se encuentra preocupada.Ahora estoy mucho más consciente de los acontecimientos que ocurren en el país y en el mundo… y mi emoción mundialista se eclipsa.
La segunda llegada deTrump a la presidencia norteamericana trajo una serie de acontecimientos que afectaron las relaciones entre ese país y el nuestro… y el resto del mundo.
Las formas en que el ICE ha realizado detenciones han sido actos cargados de racismo, desprovistos de humanidad y han rayado incluso en el terror. El pasado febrero, en México se realizó el operativo militar que derivó en el gran golpe al narco, con el abatimiento de “El Mencho”. Esto desató una ola de violencia en diferentes ciudades y estados de México.
Varios amigos discutían que esto ponía en peligro el mundial en México. Yo argumentaba que reforzando la seguridad no debería haber problemas. Mi argumento era simple: las motivaciones de los carteles son distribuir su producto y generar ganancias, no emitir manifiestos ideológicos o políticos.
Ya han existido atentados en grandes eventos deportivos. El ataque terrorista de los Juegos Olímpicos de Munich 1972 con 9 víctimas mortales; el coche bomba que colocó el IRA en Manchester durante la Eurocopa del 96 con 200 heridos; los Juegos Olímpicos de Atlanta 96, donde una bomba casera explotó y hubo dos muertos, y el coche bomba que el ETA hizo explotar en las afueras del estadio Santiago Bernabéu de Madrid en una semifinal de la Champions League en el 2002 con 17 heridos. Pero todos tuvieron en común que había una motivación política e ideológica.
Repentinamente, todo cambió. El 28 de febrero el ejército norteamericano, en una operación conjunta con Israel realizaron un ataque militar conjunto contra Irán, que derivó en la muerte del líder supremo del país, el Ayatola Ali Jameneí junto con muchos civiles inocentes; provocando una reacción iraní atacando bases y objetivos militares norteamericanos e israelíes en la región del golfo pérsico.
Y súbitamente el elemento político-ideológico entra en la ecuación del mundial de futbol.
Ya de por sí la amenaza del ICE era un factor desmotivante para asistir a partidos en ciudades como Miami, Los Ángeles, o Dallas, ahora esta guerra que enfrenta Estados Unidos contra Irán le agrega un factor de alto riesgo.
Es inevitable pensar en la verdadera posibilidad de un atentado en el mundial en territorio estadounidense. Y no solo en los juegos donde participe Irán, sino prácticamente en cualquiera de las sedes.
Espero que en unos pocos meses vuelva a escribir nuevamente sobre las emociones que este tercer mundial en México me dejó, y no sobre un primer atentado mundialista. Que lo que prevalezca entre junio y julio sea lo superfluo de la pasión futbolística y nada más.
