Oscurantismo disfrazado de pulcritud
Oscurantismo disfrazado de pulcritud: Karla Martínez
Antes de comenzar, quiero expresar mi felicidad por volver a este espacio editorial, en el cual pude compartir muchos escritos referentes a la literatura, y que ahora seguiré plasmando con gratitud y emoción.
En esta ocasión, toca el turno al libro de “Las Indignas”, de la escritora argentina Agustina Bazterrica. Una novela distópica post-apocalíptica narrada desde la voz de una de las mujeres denominadas Indignas, a través de la cual va sacudiendo las emociones y las va dejando a flor de piel. Desarrollada en presente y con brincos al pasado que dan la sensación de ir armando un rompecabezas, que al principio no queda claro por completo, conforme se va desarrollando la historia todo comienza a encajar. Las preguntas que el lector/a puede hacerce, entre otras, son: ¿quién es?, ¿de dónde salió?, ¿por qué se encuentra ahí? La paciencia es la clave, ya que todo se va develando. De igual manera, pude sentir una gran crítica a la sociedad, así como a la religión cualquiera que sea.
Abundan los personajes femeninos, de vez en cuando resaltando lo grotesco de las personalidades y del físico. Porque, precisamente, es una clara muestra de misoginia, sumisión, opresión, explotación del cuerpo femenino, anulación del saber, del pensar y del ser. La “seguridad” de llegar a una fortaleza para no sentir hambre, dolor, en este caso, denominada la “Casa de la Hermandad Sagrada”, resulta totalmente contraproducente. Ya que al adentrarse a aquel lugar, las mujeres pierden por completo su nombre y cualquier indicio de identidad, para someterse por completo a aquella hermandad liderada por “Él” que casi nunca se deja ver físicamente, pero cuyos castigos fuera de serie y brutales son ejecutados a través de la “Madre Superiora”, que es tan cruel como aquel. Lo que se castiga es la lujuria, la ponzoña, los chismes, creer en algo más que no tenga que ver con la hermandad sagrada.
Bajo la frase “Sin fe, no hay amparo”, tienen que creer ciegamente en lo que viven en ese lugar, sin reproches, ni quebrantos, si quieren seguir vivas, pero de ahí deriva la mayor incógnita, ¿para qué seguir existiendo en tales condiciones? Los recuerdos de sus vidas anteriores, se van desvaneciendo poco a poco, lo que hacían antes de llegar ahí, lo que les gustaba, sus comidas favoritas, sus familias, es como si nunca hubieran sido parte de aquel pasado, que como la tormenta de arena en el desierto va borrando toda huella a su paso.
Como todo en la vida tiene un rango jerárquico, la autora no escatimó en incorporarlo a la historia, las dividía en Siervas, Indignas, Elegidas e Iluminadas. Éstas últimas eran las únicas que tenían contacto directo con Él, y que rara vez las volvían a ver cuando llegaban a ascender a estas categorías, cabe destacar que la protagonista soñaba con pertenecer a este grupo.
Anhelo sin conocimiento…
