Palacio Maya sigue abandonado tras 16 años de su construcción

La obra permanece inconclusa y con evidente deterioro estructural, en tanto que la millonaria inversión pública permanece sin esclarecer tras más de 16 años

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La infraestructura, destinada al turismo y la cultura, hoy en día luce llena de grafitis y sirve de refugio a la fauna. (Daniel Sandoval/Novedades Yucatán)
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A más de 16 años del inicio de su construcción, el denominado Palacio de la Civilización Maya permanece como una obra inconclusa en medio del abandono, rodeada por la selva baja caducifolia y marcada por cuestionamientos sobre el destino de los recursos públicos destinados a su edificación.

El proyecto, impulsado durante la administración de la ex gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, contemplaba una inversión total de 626 millones 465 mil pesos. Sin embargo, hasta la fecha no existe claridad sobre el uso de dichos recursos, mientras que el inmueble presenta un avance inferior al 30 por ciento y un evidente deterioro estructural.

Ubicado en la comisaría de Checmil, en el municipio de Yaxcabá, a escasos kilómetros de la zona arqueológica de Chichén Itzá, el recinto fue concebido como un detonante turístico y económico para la región oriente del estado. No obstante, el sitio hoy dista de ese propósito: el acceso es complicado, no hay vigilancia y las instalaciones han sido invadidas por la maleza y fauna silvestre.

Únicamente el estacionamiento cuenta con cierto grado de conclusión, mientras que los módulos principales permanecen a medio construir o reducidos a estructuras metálicas corroídas por la humedad. El edificio, lejos de albergar exposiciones culturales, es habitado por aves, murciélagos, reptiles e insectos.

El abandono también ha propiciado que jóvenes utilicen el espacio como punto de reunión, dejando grafitis en lo que alguna vez fue proyectado como el museo más grande del mundo dedicado a la cultura maya.

De acuerdo con documentos del proyecto, la obra inició el 21 de diciembre de 2009 con la promesa de concluir en septiembre de 2012. En su momento, Ortega Pacheco aseguró que el complejo transformaría la dinámica turística de Yucatán, al captar hasta el 20 por ciento de los visitantes de Chichén Itzá, lo que equivaldría a miles de turistas diarios.

El plan original contemplaba una superficie de construcción de 72 mil metros cuadrados en tres etapas, sobre un terreno de aproximadamente 300 hectáreas, integrando elementos simbólicos de la cosmovisión maya como el cenote Abán y una ceiba.

Sin embargo, las obras se detuvieron en 2011, tras una inversión estimada en 90 millones de pesos, sin que se lograra avanzar en las etapas subsecuentes.

A pesar de los señalamientos sobre posibles irregularidades en el manejo de los recursos, hasta el momento no se ha presentado denuncia penal alguna en contra de la ex mandataria, hoy legisladora federal.

En 2018, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) consideró viable retomar el proyecto y reconvertirlo en un centro cultural comunitario, dada su ubicación estratégica y el valor simbólico
del entorno. No obstante, dicha propuesta no se ha materializado.

Mientras tanto, el llamado “elefante blanco” permanece en el olvido. La humedad, el moho y la corrosión continúan deteriorando la estructura, y la falta de vigilancia deja abierta la posibilidad de saqueo.

Para los habitantes de Yaxcabá y comunidades cercanas, el Palacio de la Civilización Maya pasó de ser una promesa de desarrollo a un recordatorio tangible de oportunidades perdidas y de la deuda histórica en materia de infraestructura y bienestar social en la región.

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