Por afectaciones, exigen reabrir antiguo acceso a Chichén Itzá

Quienes dependen de la actividad turística de la zona señalan que tener el ingreso únicamente por el Centro de Atención ha reducido sus oportunidades económicas

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El esquema de ingreso al sitio ha sido motivo de inconformidades para quienes viven del turismo.
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abitantes y trabajadores vinculados con la actividad turística de Chichén Itzá volvieron a exigir la reapertura del antiguo parador y acceso a la zona arqueológica, al advertir que mantener el ingreso exclusivamente por el Centro de Atención a Visitantes (Catvi) ha reducido las oportunidades de trabajo y venta para numerosas familias de Pisté y comunidades cercanas.

El reclamo involucra a artesanos, ejidatarios, guías de turistas, cargadores, comerciantes y prestadores de servicios, quienes sostienen que el antiguo acceso funcionó durante cerca de cuatro décadas como uno de los principales motores económicos de la localidad.

“No cerraron solamente una entrada turística. Golpearon la economía de todo un pueblo”, expresaron los inconformes, quienes aseguran que tampoco los ejidatarios relacionados con el antiguo acceso fueron consultados antes de modificar la operación.

La controversia se arrastra desde mayo pasado, cuando el conflicto por el nuevo esquema de ingreso provocó incluso el cierre temporal de Chichén Itzá. Tras las negociaciones, autoridades estatales y federales anunciaron la reapertura a partir del 1 de junio, pero establecieron que el acceso de visitantes sería exclusivamente por el Catvi. El INAH justificó la medida como parte de una estrategia de ordenamiento de la actividad turística y comercial.

Conflicto

La decisión encontró oposición en Pisté. Incluso antes de la reapertura, habitantes habían reunido cerca de cuatro mil firmas contra el establecimiento de una sola entrada al sitio arqueológico.

El conflicto llegó además a tribunales. El Concejo Indígena de Gobierno de la Comunidad Maya de Pisté promovió el amparo 1219/2026 contra autoridades estatales y federales, argumentando, entre otros puntos, la presunta falta de una consulta previa, libre e informada y la afectación derivada del cierre del acceso tradicional.

Ahora, integrantes de la comunidad demandan que la instancia judicial que conoce del asunto se pronuncie sobre el recurso y tome en consideración las consecuencias económicas que, aseguran, persisten.

Los pobladores recalcaron que su demanda no consiste en recibir apoyos económicos.

“No estamos pidiendo dinero, no estamos pidiendo regalos; estamos pidiendo que nos devuelvan una entrada que durante más de 40 años ha sido fuente de trabajo para nuestro pueblo”, señalaron.

Actualmente Chichén Itzá continúa operando y la información oficial del INAH mantiene al Catvi dentro del esquema de acceso y servicios del sitio.

Para la comunidad inconforme, sin embargo, el fondo de la disputa rebasa la movilidad de los visitantes: se trata, afirman, de defender una actividad económica construida durante décadas alrededor del antiguo parador y de exigir participación en las decisiones que repercuten directamente sobre Pisté.

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