Prevén hasta 14 ciclones en la temporada de huracanes 2016
Se espera que varios sean tormentas tropicales, entre tres y cuatro evolucionen a huracanes moderados y uno o dos alcancen gran intensidad
La previsión de una temporada de huracanes “dentro de lo normal” puede generar una peligrosa sensación de confianza. Sin embargo, especialistas advierten que en meteorología los promedios engañan: basta un solo ciclón con trayectoria directa para provocar daños severos. La experiencia reciente lo confirma y obliga a mantener la alerta, incluso cuando los modelos no anticipan una actividad extraordinaria.
De cara a la temporada que inicia el 1 de junio, el meteorólogo de la Universidad Autónoma de Yucatán, Juan Vázquez Montalvo, informó que se prevé la formación de alrededor de 14 ciclones tropicales con nombre para el Atlántico, Golfo de México y Mar Caribe.
De ese total, explicó, se espera que varios sean tormentas tropicales, entre tres y cuatro evolucionen a huracanes moderados y uno o dos alcancen gran intensidad. Este comportamiento responde a condiciones neutras, sin la influencia dominante de fenómenos como “El Niño” o “La Niña”, aunque no se descarta que “El Niño” se desarrolle hacia septiembre, lo que podría disminuir la actividad en la fase final.
Durante el Seminario de Huracanes organizado por el CIFAL Mérida, el especialista Omar García recordó que la temporada 2025 rompió previsiones. Aunque se anticipaba ligeramente activa, terminó con tres
huracanes de categoría 5: Erin, Humberto y Melissa, convirtiéndose en una de las más intensas desde 2005.
Mostró incluso los procesos de rápida intensificación: Erin aumentó 75 nudos en 24 horas; Humberto, 70; y Melissa 70 también, además de causar daños catastróficos en el Caribe. Este último fenómeno llegó a registrar vientos de hasta 190 millas por hora (más de 300 km/h).
El análisis de los datos muestra que existe una región particularmente propicia para la formación de huracanes intensos: el corredor entre el Caribe y la Península de Yucatán. En esta zona se han originado sistemas históricos como Gilberto, Allen y Wilma, así como Melissa.
A ello se suma un factor humano: muchos desastres no solo dependen de la fuerza del fenómeno, sino de la ocupación de zonas vulnerables y la falta de planeación urbana. Por ello, se insiste en fortalecer los sistemas de alerta temprana y la gestión del territorio.
A pesar de que el pronóstico no anticipa una temporada extraordinaria, Vázquez Montalvo fue enfático: el riesgo permanece. “No se trata de cuántos huracanes se formen, sino de cuántos impacten directamente”, advirtió.
El llamado se centra en reforzar la cultura de la prevención, especialmente entre nuevos habitantes de la región y generaciones que no han vivido un huracán de gran magnitud. Contar con planes de contingencia actualizados —tanto a nivel familiar como institucional— es fundamental, ya que los efectos de estos fenómenos pueden prolongarse más allá de su paso, con interrupciones en servicios básicos como electricidad, agua y comunicaciones.
