Salarios de yucatecos no alcanzan para la canasta básica
Salarios, insuficientes para productos básicos, según el INEGI
A pesar del discurso oficial sobre recuperación económica, la pobreza laboral en Yucatán sigue siendo un problema estructural. Al cierre del cuarto trimestre de 2025, 25.6% de la población ocupada en la entidad no obtuvo ingresos laborales suficientes para adquirir la canasta alimentaria, de acuerdo con los resultados del Indicador de Pobreza Laboral (PL) publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Si bien la cifra representa una disminución marginal de 0.5 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2024 -cuando el indicador se ubicó en 26.1%-, el dato implica que uno de cada cuatro trabajadores yucatecos permanece en condiciones de precariedad alimentaria, lo que cuestiona la calidad del crecimiento económico reportado en el estado.
El informe revela que el ingreso laboral real per cápita en Yucatán alcanzó 3 mil 706.08 pesos mensuales, apenas 3.62 pesos más que un año antes, lo que equivale a un crecimiento anual de solo 0.1%. Más preocupante aún es que, en comparación trimestral, el ingreso cayó 1.9%, reflejando una pérdida reciente de poder adquisitivo.
Este estancamiento contrasta con el aumento en el costo de vida y sugiere que la reducción de la pobreza laboral no responde a una mejora sustantiva del salario, sino a ajustes estadísticos y a una mayor precarización del empleo.
El documento advierte que 6 de los 11 sectores económicos registraron disminuciones en el ingreso laboral promedio. El caso más crítico fue el sector de transportes, comunicaciones y almacenamiento, donde los ingresos cayeron 14.1%, lo que representó una pérdida de 1,463 pesos mensuales por trabajador.
En cuanto a la brecha de género, mientras los ingresos de los hombres disminuyeron 2.3%, los de las mujeres crecieron en la misma proporción. No obstante, especialistas advierten que este incremento no compensa la histórica desigualdad salarial, ni garantiza mejores condiciones de bienestar.
La masa salarial real en Yucatán aumentó 2.3% anual, al pasar de 8,205 a 8,391 millones de pesos, lo que en teoría refleja mayor flujo de ingresos laborales. Sin embargo, este crecimiento no se tradujo en una reducción significativa de la pobreza laboral, evidenciando que los beneficios económicos se concentran y no alcanzan a los hogares más vulnerables.
Aunque Yucatán se mantiene por debajo del promedio nacional de pobreza laboral (32.3%), el nivel actual sigue siendo alarmante para una entidad que presume estabilidad económica. La persistencia de este indicador confirma que el empleo generado no garantiza condiciones mínimas de bienestar, y que la política salarial y laboral continúa siendo insuficiente para enfrentar la desigualdad y la precarización del trabajo.
La leve mejora estadística, advierten analistas, no debe interpretarse como un logro, sino como un llamado urgente a replantear las estrategias económicas y sociales, antes de que la pobreza laboral se normalice como parte del paisaje productivo del estado.
