Salvemos una Vida: Atienden la complejidad del fenómeno del suicidio
Francisco José Gutiérrez Rodríguez, Comisionado Nacional de Salud Mental y Adicciones, habló sobre las causas y atención de la problemática, en el programa Salvemos una Vida conducido por doña Alis García Gamboa
El suicidio es una de los problemas de salud mental más complejas y menos atendidas en México, advirtió el doctor Francisco José Gutiérrez Rodríguez, Comisionado Nacional de Salud Mental y Adicciones, quien enfatizó que el país atraviesa una crisis silenciosa asociada a factores sociales, familiares, económicos y culturales que impactan de manera directa en niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
El funcionario compartió en el programa conducido por doña Alis García Gamboa de Salvemos una Vida, que se transmite por radio y Facebook, parte del trabajo que están realizando a nivel nacional y también en algunas entidades y municipios donde este problema es más grave y se trata de un tema que no sólo es competencia del sector salud.
Destacó que han detectado que uno de los elementos centrales de esta crisis es la alteración del sueño, pues estudios realizados por la UNAM, la Universidad de Guadalajara y asociaciones especializadas en salud mental, indican que los jóvenes duermen en promedio entre 3 y 5 horas, muy por debajo de lo recomendado.
La falta de descanso y el insomnio favorecen la ideación suicida, ya que muchas crisis emocionales se ‘fabrican’ durante las noches; por ello están impulsando una estrategia nacional de higiene del sueño, que considera más de 50 variables, como el entorno, el ruido, la iluminación, el consumo de alcohol y el uso de dispositivos electrónicos.
El comisionado subrayó que el suicidio es un fenómeno multifactorial. Intervienen la violencia social, el consumo de alcohol y drogas, el acoso escolar, la desigualdad de género, el abuso sexual y la incertidumbre económica.
A ello se suma una dinámica familiar cada vez más frecuente: hogares donde madre y padre trabajan jornadas extensas, lo que obliga a hijas e hijos a asumir responsabilidades que no corresponden a su edad, como cuidar hermanos, administrar gastos o permanecer solos durante largos períodos. Esta situación limita su derecho a la infancia y genera desgaste emocional, frustración y enojo acumulado.
También se alertó sobrela influencia de los retos digitales que ponen en riesgo la vida, así como sobre contenidos que normalizan la violencia. En este contexto, se trabaja con desarrolladores de videojuegos y entornos digitales para modificar narrativas, ya que actualmente muchos jóvenes muestran preferencia por roles destructivos o villanos, desplazando figuras asociadas a la cooperación y el cuidado.
De acuerdo con datos nacionales, el grupo de mayor riesgo es el de 15 a 29 años. En algunas entidades, hasta el 52% de jóvenes ha pensado en quitarse la vida. Frente a este panorama, se avanza hacia un modelo de atención comunitaria en salud mental, capacitación en primeros auxilios psicológicos, atención casa por casa y fortalecimiento de redes de apoyo. El enfoque es claro: la prevención del suicidio no es exclusiva del sector salud, comienza en la familia, la escuela y la comunidad, y requiere reconstruir el sentido de vida.
Este trabajo considera incluso a los elementos policíacos que atienden los casos de suicidio que deben saber cómo proceder en estas situaciones, no se trata de que se pongan a dar psicoterapia, pero sí que sepan trabajar los primeros auxilios psicológicos y ayuden a que las personas sean derivadas a una institución especializada para su atención.
