Salvemos una vida: Claves para entender y trabajar la felicidad
Ser felices no se consigue de la noche a la mañana ni tampoco es un regalo divino; hay que seguir un proceso para lograrlo, asegura el doctor Paulino Dzib Aguilar
La felicidad suele nombrarse con ligereza, pero pocas veces se analiza con profundidad. Bajo esa premisa se desarrolló el programa Salvemos una Vida, conducido por Jorge Barrera, un espacio radiofónico que desde hace años promueve la salud emocional y la prevención, ofreciendo además líneas de atención gratuitas disponibles las 24 horas del día para quien lo necesite.
En esta emisión, el invitado fue el doctor Paulino Dzib Aguilar, doctor en psicología de problemas sociales, psicoterapeuta, perito forense y especialista en diagnóstico de trastornos mentales. Con una amplia trayectoria clínica, el especialista abordó un tema tan cotidiano como complejo: la felicidad.
Lejos de definirla como un estado permanente o un regalo divino, el doctor Dzib explicó que la felicidad es un proceso que se construye. “No es una atribución automática ni un mandato; se persigue, se gestiona y se trabaja”, señaló. Así como una persona planea, elige y disfruta un alimento, la felicidad requiere decisiones, esfuerzo y conciencia.
Uno de los puntos centrales fue desmontar el mito de que una persona debe ser feliz todo el tiempo. La vida, recordó, está hecha de ciclos: día y noche, bienestar y crisis. Pretender una felicidad constante solo genera frustración. En psicología, dijo, mucho depende de la percepción y de la atribución: el valor que cada individuo otorga a los acontecimientos.
Las crisis, lejos de ser enemigas, cumplen una función vital: sacudir la rutina y abrir la posibilidad de resignificar la experiencia. Para algunas personas, un evento doloroso puede convertirse en una oportunidad de crecimiento. Sin embargo, el especialista también subrayó que existen condiciones clínicas, como la anhedonia, en las que la capacidad de experimentar placer o felicidad está biológicamente limitada, lo que hace indispensable el diagnóstico y tratamiento adecuados.
La ciencia ha identificado, explicó, cinco factores comunes en personas que logran una vida emocionalmente más estable: dormir adecuadamente, practicar la empatía, mantener vínculos de amistad significativos, contar con espacios de introspección y desarrollar la capacidad de automotivarse. Estos elementos, más allá del dinero o la salud, tienen un impacto directo en el bienestar.
El encuentro dejó en claro que hablar de felicidad no implica negar la realidad ni evadir los problemas cotidianos. Por el contrario, supone reconocer las emociones, comprender los procesos personales y asumir que el bienestar emocional es una tarea constante. Desde espacios como Salvemos una Vida, especialistas y comunicadores coinciden en la importancia de informar, orientar y abrir conversaciones que permitan a la sociedad contar con más herramientas para afrontar la vida con mayor equilibrio y responsabilidad emocional.
